viernes, 31 de octubre de 2014

El fin de la raza humana

Ayer falté a una reunión.  El hecho de no haber asistido puede cambiar el curso de la humanidad. Si, yo sé que usted dira:"¡no pues! tan importante su presencia", pero uno no tiene ni la más mínima idea de como un pequeño incidente puede generar una acción devastadora en cadena.

Para nadie es un secreto que la cantidad de basura que diariamente llega al E-mail es impresionante. Yo no abro todos los correos, pero siempre miro rápidamente el asunto de cada uno; nunca se sabe cuando un mensaje de Natalie Portman, por ejemplo, en el que expresa sus locos deseos de conocerlo a uno, se encuentra en alguna de las bandejas.

Todavía,
como le narré en esta entrada, me siguen llegando las facturas de un Doppelgänger que vive en la calle Spiro Cnel Samuel Miguel.  Él o yo, al parecer, ya estamos más endeudados que el berraco.

Ayer me llego un mail que tenía como asunto la palabra "Convocatoria". Pensé que era una oferta de trabajo (de las cuales desconfío desde que me llegaron un par de ofertas para ser secretaría en Soacha, y no es que tenga nada en contra de ese sector o de las secretarias) pero era una invitación a una reunión:

"Lugar: Salón Barreto
hora de Inicio: 14:30
Tema a tratar: Charla de manejo a persona infectada de EBOLA."


En un principió me preocupé ¿Sabía de la reunión y se me borró por completo de mi cerebro? Ayer me paso algo similar, había organizado un almuerzo con dos amigos y me llamaron a las 12:30 para preguntarme donde andaba, el evento se había esfumado por completo de mi cabeza.

Repasé mis recuerdos para ver si alguna vez había estado en un auditorio con ese nombre, pero no. La única relación que tengo con el apellido Barreto, es una ingeniera de sistemas que conocí en un trabajo hace ya varios años.

La persona que me envió el Mail es un tal Leo Morachini. Me entero ahora que ese aeropuerto queda en Venezuela. El mail, a pesar de su terrible redacción, tenía la información justa para despertar interés y crear algo de tensión.  A continuación lo copio textualmente:

"Los Pasajeros alrededor del sospechoso infectado de Ebola deben de permanecer 21 Dias. En el aeropuerto de aviancion General José Antonio Anzoategui Tiene Un lugar asignado para el resguardo de los pasajeros mientras las autoridades competentes indiquen donde tienen que ir."

"En caso de que un tripulante del avión sospecha que una persona presenta los sistomas debe de resguardarlo cerca del baño y el baño va hacer solo para uso del sospechoso."

"El Saime debe de facilitarle la atención a los pasajeros. Todo ellos con un traje de protección y medidas preventivas.
"

¿Que carajos es un Saime? ¿era Jaime y equivocaron al poner una S en vez de una J? El punto es que muy probablemente alguien que trabaja en ese aeropuerto se perdió la charla, y no va a tener ni la más mínima idea de como tratar a una persona con o que posiblemente tiene Ébola. No va contactar a Saime o Jaime, y ni hablar de que utilice esos trajes que parecen adecuados para viajar al espacio. Ese señor, el cual debía haber sido yo, va a dejar que el virus entre en Venezuela como si nada.

Si un brote de Ébola arranca en estos días en Suramérica, quiero dejar claro que no fue mi culpa y siento como precedente esta entrada. Ojalá las autoridades  venezolanas tomen las medidas necesarias,  y repitan la reunión, para asi detener ese posible  incidente que dará paso a la aniquilición de la raza humana.
 
"We need to prepare ourselves for the possibility that sometimes
 big changes follow from small events, and that sometimes these
 changes can happen very quickly."
- Malcom Gladwell, The Tipping Point -
-

jueves, 30 de octubre de 2014

Frutero

Hoy almorcé con una amiga y un amigo de la universidad, a los que no veía hace mucho.  Lo bueno es que son ese tipo de personas que uno puede dejar de ver por mucho tiempo y nada cambia, no como esa compinchería fastidiosa que se suelen tener algunas personas.

Después de contarnos en que andabamos cada uno, llegó ese momento de preguntar por la vida de los demás.  Las respuestas fueron las típicas de siempre: hijos, matrimonios, noviazgos inesperados, viajes, etc.

En un momento me acordé de un hombre, un  tipo buena gente que no era un amigo muy cercano, y pregunté por el.  Después de que me contaron que tiene dos hijos y que trabaja en (ya se me olvido), mi amigo se acordó que uno de sus sueños cuando estaba en la universidad y se proyectaba hacia el futuro, era tener una oficina con un frutero.

"Un frutero?" pregunté, para después soltar una carcajada.  Pues si, resulta ser que aquella persona dijo, en ese entonces, que le gustaría tener un frutero para que cuando se sentara en su silla, pudiera estirar la mano y coger, por ejemplo, una manzana, para jugar lanzándola al aire.

Me pareció una aspiración muy chistosa, pero bueno, si lo hace feliz allá él.  Si algún día me lo encuentro, le preguntaré si finalmente pudo cumplir su sueño de tener un frutero en su oficina, y de que forma interactúa con el mismo.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Desacelerar

Estaba, hace un momento, pensando en mil vainas.  Cosas que quiero hacer, personas, eventos pasados y futuros; que estupidez pensar en el futuro o en el pasado, en fin, uno es así; en que quiero dibujar a Ezzio Auditore (¿se dice dibujar o pintar?), en lo que comí hoy, en lo que quiero comer, en ella (siempre hay una), en otras, en la cantidad de huevonadas que tengo en mi cuarto, debo ordenarlo.  En que uno debería vivir con mucho menos, en lo que estoy leyendo, lo que quiero leer, lo que nuca leeré porque no me va a alcanzar la vida, en la muerte, en la vida, la muerte en vida, la vida en muerte (eso no significa nada). En el Alemán, el idioma, por un cuaderno que me encontré de Julieth, en como la profesora le preguntaba "Julieth kannst du bitte vorlesen?".   En películas, de cine, mentales; en una manilla de mi muñeca derecha que está a punto de caerse , en otra que se me cayó la semana pasada y secretamente la guardé para arreglarla, rompiendo mi norma, de olvidarlas apenas se desprenden de mi cuerpo, sobre el uso de manillas, aunque sé que no la voy a arreglar nunca porque apesto para las manualidades, en que va a llover, tengo que salir y no tengo sombrilla, en la lluvia, en el sol, ese astro que que algun día se tragará este planeta.

Entonces opté por la mejor opción, sentame a escribir.  Escribir siempre me desacelera.

La acelaración, creo yo, es algo que tiene jodido al mundo entero.  Todos vamos por ahí a toda mierda, haciendo, acumulando, pisoteando, sufriendo, etc. y muy pocas veces nos detenemos a pensar qué y por qué hacemos o estamos haciendo lo que sea que hagamos.

 ¿De que sirve tanta velocidad si cuando se llega al lugar deseado no tenemos ni idea por qué  queríamos llegar?  Por eso  es bueno desacelerar.  Desacelerar para convertinos en una hoja muerta y que el viento nos empuje a donde le de la gana.

 I think I'll go on a Walkabout and find out  what it's all about...
I'm moving slow in my lowest gear
- Walkabout -

El punto es encontrar, aunque sea por un breve periodo de tiempo, un estado de quietud donde se pueda analizar de una mejor manera el panorama, para así movernos cuando lo creamos completamente indispensable.  

Frenar para conocernos, somos un gran misterio y todavía no hemos terminado de presentarnos a nosotros mismos, por lo menos yo no. Bien lo dijeron los Griegos con su aforismo Nosce te ipsum:

"Nosce te ipsum...es bueno que nos conozcan los demás, 
pero empecemos por conocernos nosotros mismos"
Enrique Jardiel Poncela - Espérame en Siberia vida Mía - 

Es mejor frenar por nuestra  propia voluntad, que por obligación debido a uno de esos estrellones (rupturas sentimentales, perdida de un ser querido, situaciones laborales; cualquier tipo de cambio en nuestra rutinaria vida) que ocurren  sin tener en cuenta a nuestra "importante" opinión (ego).  Aquellas ocasiones cuando tenemos que desacelerar obligados a causa de un trompazo, que no nos rompe la nariz pero si el alma.

Con esos estrellones, de  Igual forma,  terminamos conociéndonos pero perdemos tiempo valioso mientras lo hacemos.

martes, 28 de octubre de 2014

Narrativas Sucias

 ¿A cuanta y qué tipo de información estamos expuestos diariamente? Sin importar cuanta descartamos y a que otro tanto le prestamos atención, hay mucha que creemos inofensiva pero  que realmemte  no llegamos a comprender lo "trascendental" que puede llegar a ser, pues no tenemos en cuenta su impacto narrativo.

Lo grave del asunto es que el cerebro es muy estúpido.  Hoy en día, no sabemos la cantidad de información que asimilamos inconscientemente, y como lenta o acelerádamente se nos llena  la cabeza de basura.

Hoy escuche una propaganda por radio que dice lo siguiente:

"Si eres bella cuídate, y si crees que no lo eres cuídate más." 

 A primera vista el eslogan, hasta cierto punto, es cómico, pero todo el significado que puede tener la corta frase es como un disparo a la cabeza (Bullet in the head: "They say jump, you say how high").  

Si usted es bella, se tiene que cuidar ¿Qué carajos significa cuidarse?  ¿hacer dieta y comprar cuanto producto de belleza le ofrezcan? El punto es qué si usted es bella, por nada del mundo puede dejar de serlo.

"Si crees que no lo eres" ¡hágame el berraco favor! Pero bueno, si usted cree que lo es pues le seguirá haciendo caso a las primeras cuatro palabras del eslogan, pero si cree que no (la fealdad, complemento de la belleza) , debe cuidarse más.  En otras palabras el "si crees que no lo eres cuídate más" es prácticamente un "¡Fea!, cuídese un poquito a ver si logra pertenecer a ese  grupo de las "bellas" que constantemente se deben cuidar.

En otras palabras, lo que el asco de mensaje quiere decir es que en esta berraca sociedad no hay chance alguno de que una mujer sea fea, como si el concepto de belleza no fuera completamente subjetivo, en fin.  Deberíamos prestarle más atención a esas narrativas sucias que nos proponen los medios a diario.

"Como si la lengua fuera un virus capaz de meterse en nosotros, en 
cada uno de nosotros como individuos y en todos como sociedad, 
para construir caracteres y psicologías y determinar acciones y diseñar vidas
en función de unos intereses que no eran los nuestros, sino los de ella
los de la lengua" 
- La Mujer Loca, Juan José Millás -

lunes, 27 de octubre de 2014

A las malas

No tenía ganas de ponerme a escribir.  Estaba aplazando la antrada de hoy, pero finalmente decidí sentarme  y comenzar a teclear algo.  El nombre que iba a tener este post era "Frío y calculador", pero creo que lo dejaré  para mañana, si no se me cruza alguna otra idea que me llame más la atención.

Escribir, para aquellos (me incluyo en el grupo) que les gusta mucho hacerlo, se convierte en casi una "obligación".  Hoy no anoté nada en mi libreta; bueno de hecho la acabé hace un par de días y agarré otra que me encontre por ahí en mi cuarto, pero que no me produce confianza.   Yo sé, razón loca pero así es; no me siento bien cuando escribo o garabateo algo en sus hojas.  

Como le venía contando, estimado lector, toca sentarse y comenzar a escribir, hurgar el cerebro y agarrar cualquier idea que se deje atrapar, porque algunas veces se escapan o nos esquivan. Otras veces muchas levantan  la mano para ser elegidas pero nos aterramos e incluso sonrojamos al jugar con la idea de tratarlas en un texto.  Cualquier cabeza, sin ni siquiera pensar en la imaginación, tiene cierto nivel de locura y porquería de cualquier clase.

En estos días se me ha cruzado en mí lectura el término "Lugares comunes".  Creo que escribir es una buena terapía para no caer en esas conductas clichés que lentamente nos van consumiendo, en otras palabras, no permite que nos volvamos un lugar común, dominado por el tedio y lo de siempre.

Muchas veces toca hacer cosas a las malas, aunque a veces también ocurra con la escritura, esta nunca dejará de ser gratificante.


"Todavía siento que cuando escribo me repito, me repito y me repito,
 como una mamá histérica porque su hijo no se ha comido la comida. 
Vuelvo al mismo punto una y otra vez porque siento que nunca me oyen." 
Ricardo Silva Romero
- Relato de Navidad en La Gran Vía -


domingo, 26 de octubre de 2014

Luz



Se fue la luz.  Cada vez que eso pasa, la UPS comienza a gemir con un pito completamente fastidioso.  La pantalla, con su luz blanca brillante, me está encandelillando los ojos.  Somos unos tarados sin luz, sin luz no hay nada de eso que tanto necesitamos para vivir hoy en día: no hay televisión, se cae el wi-fi, etc. “ !Quedan los celulares! “ responderá usted, pero suponga que se fue la luz porque los extraterrestres nos están invadiendo, entonces tal vez no va a volver a llegar nunca, y cualquier equipo electrónico que usted tenga se le acabará la carga dentro de un par de horas, de pronto es el fin de la raza humana, un textual “apague y vámonos”.


Mis padres me cuentan que cuando apenas se casaron, les tocó irse a vivir al valle de Sibundoy en el Putumayo, porque mi padre, Ingeniero Civil, le tocó ir a dirigir la obra de una carretera.  Vivian en una casa en pleno campo, y no tenían luz.  A mi mamá le tocaba hacer todo, en las noches, a la luz de una vela, y vivían a base de una “dieta”  de enlatados, porque no había forma de conservar la carne.


Mi madre se la pasaba todo el día sola cuidando a mi hermano mayor; bueno sola es un decir tenía como compañía un caballo, que era el que la asustaba por las noches porque se ponía  a caminar en la entrada de la casa, y también a Cuchuco y la raspa.  El primero un perro, la segunda una gata.  


Según tengo entendido la principal labor de cuchuco era agarrar del pescuezo a la gata con su hocico, cuando esta empezaba a ronronear y enredarse en  las piernas de mi mamá mientras cocinaba.  La orden para que el perro cumpliera con su tarea era muy sencilla “Cuchuco ¡saque a la raspa!” le decía mi madre;  y entonces el perro en una actitud perezosa se acercaba lentamente hacia “La Raspa”, mientras esta se agachaba y esperaba el inofensivo mordisco del perro.  Después la botaba en la puerta de la casa.  La escena se repetía varias veces a lo largo de la tarde.


Algunos  fines de semana, se iban a quedar al hotel de un Suizo que se llamaba Walter Kraus, donde podían disfrutar de diferentes comodidades que su modesta casa  de campo no les permitía.  Siempre me ha intrigado ese personaje,  me imagino que huyó de Europa debido a la guerra y terminó en él Putumayo.  Mi padre me cuenta que era un  tipo muy ingenioso, que desvió la corriente de un riachuelo para poder generar electricidad para su pequeño hotel. Mi madre dice que no ha podido probar una mantequilla más rica que la que hacia ese señor, porque aparte de ser todero, era un chef impresionante.


Pero estábamos hablando de la luz y que se fue, ¿cierto? De cierta forma asocio las idas de la luz con el amor. A pesar de ser una época completamente diferente, siempre he admirado a mis padres por haber tomado semejante decisión.  Irse a la porra, lejos de la capital,  para comenzar su proyecto de vida, fue, creo yo, una prueba de amor muy berraca para los dos.  De no haber sido así, de no haber tenido sus vidas ese acontecimiento que seguramente cambió el curso de muchos eventos, de pronto yo no estaría escribiendo esto.  


Sin luz, creo yo, somos más humanos, porque tendemos hacia lo primitivo. 


 Nada que llega la condenada.  Es triste, pero sin luz no podré publicar esta entrada. Si es el fin del mundo, espero que todos los que lean esto hayan sido felices, porque con o sin luz, eso es, en definitiva, lo que importa en esta vida. 


Se me ocurre que sería bueno dejarle un mensaje a los extraterrestres en esta entrada, pero   ¿Cómo saber qué lo van a leer? De pronto mi portátil quedara pulverizado por un rayo laser de un arma alienígena,  A lo mejor nos invaden porque necesitan nuestra luz para poder conquistar el universo.