jueves, 31 de marzo de 2016

Las virtudes de lo desagradable

En estos días no he tenido muy claro que es lo que voy a escribir, algo más bien desagradable. Varias ideas flotan en mi cabeza, pero las tengo destinadas para unos artículos específicos y no las quiero comenzar a tallar; no me gusta hacer eso, es decir, manosear una misma idea en más de dos escritos.

Siempre he creído que la verdadera importancia de la escritura radica en conectar ideas, hecho que sobrepasa totalmente la buena ortografía y la puntuación; para eso existen los editores y correctores de estilo, pero somos felices ensañándonos en corregir a los que escriben "ay" en vez de "ahí" y esas cosas. Siempre nos fascinará convertirnos en los maestros de la tilde y la coma para señalar los errores de los demás.

Conexiones Forzadas es unna técnica creativa para generar ideas y, a grandes rasgos, consiste en relacionar un tema con características de elementos escogidos aleatoriamente. Juan José Millás es brillante haciendo eso y otro escritor que también me parece muy bueno en ese aspecto es Juan Esteban Constaín, que nunca define previamente el tema de sus columnas, sino que este surge únicamente cuando se sienta a escribirlas.

Me gustaría que mi cabeza trabajara más a punta de conexiones forzadas, una manera de salirse de la caja, que buscando certezas. 

Otro escritor que parece nutrirse con frecuencia del mundo de las conexiones forzadas es Malcom Gladwell. Hoy di con un link que me llevo a una de sus charlas del The New Yorker festival, titulada "Las virtudes de lo desagradable". Gladwell comienza la charla diciendo "Me di cuenta que el programa dice que voy a discutir las virtudes de lo desagradable, no lo voy a hacer. Es una tradición mía para estos festivales que aquello que  hablo nunca tiene nada que ver con lo que dije que iba a hablar." 

Gladwell luego argumenta que le piden definir el título de su charla varios meses atrás y que eso es como si le hubieran preguntado que iba a comer esa mañana, algo imposible de saber. También para el resulta divertido diseñar títulos que sugieran charlas interesantes.  

Cierra la introducción de su charla con las siguientes palabras: "Realmente no sé cuales son las virtudes de lo desagradable, pero cuando las descubra estaré más que feliz de poder compartirlas, en un próximo año, con ustedes ".  Sobra decir que yo tampoco las conozco.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Dulce

Con un vaso de capuccino en mis manos, busco una mesa , veo una, pero las mesas de ambos lados se encuentran ocupadas y no quiero tener a nadie cerca para no distraerme con sus conversaciones.  Paso de largo pero finalmente no encuentro otro sitio y me devuelvo a la primera mesa que vi.

A mi derecha se encuentra un hombre trabajando en un computador.  Por su vestimenta, lo defino como nerd, que vaina uno siempre juzgando a las personas, luego pienso que podría ser el próximo Mark Zuckerberg,  Cuando uno se las suele dar mucho, llega la vida y le da tres cachetadas. probando que el bobo es uno.   

Saco unas fotocopias y me pongo a leer, me concentro hasta que dos viejos, vestidos con trajes grises y corbata, sentados en la mesa a mi izquierda comienzan a hablar fuerte; uno, al parecer el lider de la conversación, le dice al otro en un tono burlesco y malicioso:

"Es que ahí es que tenemos que ponerles el dulce, para que lleguen como hormigas"

Al terminar la frase soltó un pequeña carcajada.  Su amigo lo escuchaba sin decir nada, tal vez toda la estrategia del dulce le pareció, como a mí,un chancuco (excelente palabra esta).  Antes de irse el hombre le mostró un papel a su compañero y le dijo: "es que mire, el logo de ellos es como una hormiga, tenemos que ponerles el dulce, tenemos que ponerles el dulce" y otra vez se hecho a reír.

Espero, en lo que me queda de vida, no tener que ver en lo más mínimo con esos ejecutivos de estrategias retorcidas y  dulces.

martes, 29 de marzo de 2016

Camiseta guisa

Hoy jugó Colombia. a mi parecer lo hizo bien, pero yo de fútbol sé más bien poco.  El hecho es que el equipo ganó, lo que permitió para muchos que este martes se haya convertido en un mini-viernes.  Cuando salí  a la calle, vi a varias personas con la camiseta de la selección.  Inmediatamente me acordé de María.

María es una mujer con la que alguna vez trabajé y a la que le aplica perfectamente el término "compañera de trabajo" pues a pesar de que hablábamos y nos tratábamos bien, siempre existió una barrera entre nosotros que impidió convertirnos en amigos. Hay personas que simplemente no entran en el terreno de la amistad ni a bala.

En ese entonces, en un día de trabajo, jugó la selección y María estaba muy indignada.  En el almuerzo nos explicó por qué. Ella, en su mundo, no puede concebir  que existan mujeres que se pongan falda, tacón y que rematen su vestimenta con la camiseta de la selección Colombia.  "Muchas viejas tan guisas" fue lo que dijo.

A mí siempre me gustó entrar en polémica con ella, y apenas dijo eso le pregunté que por qué lo afirmaba. No me acuerdo que me respondió, pero tenía que ver algo con su concepto de moda, fashion y verse bien o arreglada.

Nunca he sido muy fan de la moda, y escasamente me preocupo por mi ropa.  Recuerdo que cuando era pequeño y llegaba del colegio en la tarde, me cambiaba de ropa para  salir a jugar con un amigo.  Mis pintas favoritas eran unas bermudas de colores chillones, y unos sacos estampados.  Ahora me parece una ropa súper chistosa pero para mi, en ese entonces, era la vestimenta más  cool que podía existir.

A la larga todo se reduce, como en casi todos los temas,  al intransferible punto de vista de cada persona, en este caso de las mujeres que utilizan la camiseta de la selección con sastre.  A ellas les puede parecer completamente normal vestirse de esa manera, y mejor aún si les vale huevo hacerlo y lo que piensen las demás personas.

Creo que la crítica a la "camiseta guisa" y otras actitudes de María,  fueron  conductas que evitaron que me convirtiera en su amigo. 

lunes, 28 de marzo de 2016

Consentir

El fin de semana, mientras cumplía con mi ritual de leer y tomarme un capuccino, en la mesa de al lado se sentó una pareja con el hijo de aproximadamente 8 años.  Al él le fue muy mal en todo el desayuno porque pidió un te helado y se lo hecho encima dos veces, al parecer su vaso estaba a rebosar.  El papá lo trato de una manera rabona, y la segunda vez que le ocurrió eso al niño le gritó en un muy mal tono:  "¿Ves? ¡eres un bebé!, ¡eres un bebe!", que en medio de todo esa una frase sin sentido, pues es obvio que un bebe no puede levantar un vaso de vidrio, lleno de algún líquido, por sí solo, en fin.

El hombre casi no hablaba con su esposa, más bien parecía estar pendiente de la próxima embarrada de su hijo, para lanzarle un regaño en forma de grito, afortunadamente el niño no volvió a regar el te, o fácilmente se habría ganado una cachetada.

Cuando el ánimo en la mesa se calmó, la mujer, que tenía las uñas pintadas de rosado, le dirigió la palabra al hombre: "Es que a mí si no me gusta que me toquen o me consientan, que pereza eso" dijo. " ¿Por qué no? le pregunto el hombre.  "Pues una cosa es que a uno le den un abrazo y eso, pero que cualquier persona se pongan a consentirlo a uno si es muy molesto".  El niño seguía la conversación pero no entendía nada, después de que su madre o la novia del papa termino de hablar, comenzó a preguntar  "¿por qué?" como loco.

Una ves en la universidad una conocida actuaba de esa forma conmigo, y apenas comenzaba la tocadera yo me escabullía, hasta que un día me dijo "a ti te molesta que te toquen,  ¿cierto? No recuerdo que palabras utilicé para responderle, pero le deje claro que estaba en lo cierto.

Estoy de acuerdo con la mujer del desayuno, a mí también me da pereza que me consientan o toquen porque sí; lo que pasa es que usualmente a uno no lo consiente la persona que uno quisiera, sino esas por las que uno no tiene ni el más mínimo interés. 


viernes, 25 de marzo de 2016

El siempre mundo cambiante y el mismo miedo

Hoy, mientras saltaba de una página de internet a otra mis pensamientos hacían lo mismo. De repente llegó a mí cabeza, quién sabe por qué, la frase "ever changing world". Tecleé esas palabras en google, con la seguridad que me iba a encontrar con una letra de Guns and Roses.  Había olvidado por completo que hace parte de la canción Live and Let Die de McCartney.

Información sobre el cambio y cómo adaptarse a este (de seguro ya existen artículos tipo: 7 cosas que debes hacer para enfrentar el cambio, 31 lugares que debes visitar antes de morir para cambiar o cualquier chorrada por el estilo) ya sobra. Lo  raro es  ¿por qué todavía nos asusta tanto si es una constante diaria en nuestras vidas?

You can rescue someone from danger, but not from change and death; 
the soldier who survives the battle becomes someone else, something else, 
somewhere else.
- Rebecca Solnit -

Tal vez la respuesta es que siempre tendremos miedo, sin importar quienes seamos o como estemos. Es probable entonces que personajes tan altamente venerados hoy en día como Richard Branson, o Zuckerberg lo tengan;  menos que nosotros tal vez, por ejemplo, no tienen ningún problema con la variable dinero en sus respectivas ecuaciones de vida, pero quien sabe que tema, con el que no se sienten a gusto, les machaca la cabeza.

  "En toda verdad humana siempre hay algo de angustioso, de afligido,
 nosotros somos, y no me estoy refiriendo simplemente a la fragilidad de
 la vida, una pequeña y trémula llama que en todo momento amenaza 
con apagarse, y tenemos miedo, sobre todo tenemos miedo."
- José Saramago -

jueves, 24 de marzo de 2016

3 - 2

Ayer acompañe a mi hermano al estadio.  Él es hincha de Santa Fe, pero uno parco, es decir, de esos que sienten un gran cariño y siempre acompañan al equipo pero sin mucha bulla.  Yo en cambio soy un hincha pésimo, de esos que le importa muy poco si su equipo gana o no.  Se preguntará usted, estimado lector  "¿Y cuál es su equipo?" se supone que soy hincha del América, pues cuando tenía unos cinco años vi jugar a ese gran equipo de Falcioni, Battaglia, Cabañas y Gareca, toda una tromba, y por eso decidí serlo.

Hacía mucho que no iba al estadio y me gustó.  El ambiente de alegría  que se siente, el nerviosismo de los hinchas, que parece invadir el aire,  las cornetas, la rivalidad, mientras sea sana, entre barras; conforman un ambiente agradable. 

 Atrás de nosotros había un grupo de costeños y tuvimos que aguantarnos múltiples "Cara de mondá" y otros insultos más subidos de tono.  No sé porque el Colombiano le tiene tanta fe a las palabras "hijueputa" y "malparido".  Si yo fuera de esos que se la pasan gritando insultos a los jugadores en el estadio, me la pasaría diciendo "Bobo hijueputa", no hay combinación de palabras más ofensiva que esa. 

A diferencia de los demás espectadores, yo miraba el partido simplemente con el ánimo de,pasar un rato agradable.  Cómo mi padre y hermano son hinchas del Santa Fe, le guardo cierto cariño a ese equipo.

En medio del partido, le pregunté a mí hermano cómo se había hecho hincha del equipo.  Me contó que fue algo  que le transmitió mi papá.  Tenía 8 años la primera vez que fue al estadio, y como en ese entonces no vivían en Bogotá, en un viaje a la ciudad mi padre aprovecho para llevarlo al  estadio.

Mi hermano se acuerda del primer gol que anotó Santa Fe de penalty, y también que de la emoción al celebrarlo; casí se le escapa de los brazos a mi papá que lo tenía alzado. Ese día Santa Fe perdió 2-1.

Ayer fue divertido ver la emoción de mi hermano y los demás hinchas del equipo que se abrazaban de felicidad cuando su equipo marcaba goles.

El partido quedó 3-2 a favor de Santa Fe.  Los goles de Seijas estuvieron buenos.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Maleducado y aburrido

Eso es lo que muchos taxistas deben pensar sobre mí, porque siempre trato de evitar conversar con ellos.  No porque los temas que propongan sean aburridores o por que no les pueda sostener una conversación, sino porque siempre que viajo en taxi, me gusta ponerme a echar globos y rumiar temas que tengo pendientes en mí cabeza.

El otro día me subí a uno y apenas me senté, el conductor comenzó a hablarme, no me acuerdo cuál era el tema, pero combatí su conversación con la táctica del monosílabo.  El taxista la adopto  como si nada,  y mis respuestas cortas parecían inyectarle más ánimo a su discurso.

En un semáforo al taxista se le acabaron las palabras, y en ese momento implementé la fase dos de mi plan: Audífonos a las orejas y mirada perdida en el horizonte; evitar el contacto visual es primordial en estas ocasiones. 

Luego de eso, en el trayecto, el taxista me preguntó algo, me quite un audífono para preguntarle " ¿Cómo perdón? me repitió la pregunta, se la conteste y retorné a mi estado de mutismo.  Creo que mi comportamiento en los taxis se debe a que considero la experiencia como un momento íntimo.

martes, 22 de marzo de 2016

Amigo

Para nadie es un secreto que vivimos bajo un constante bombardeo de información.   A través de cualquier medio de información, nos quieren inducir a comprar lo que sea, actuar de determinada manera, o enseñarnos a hacer algo con la trillada formula de contenidos " ¿Cómo hacer Inserte aquí cualquier tema por descabellado que parezca, por ejemplo,  ¿Cómo hacer papa noeles con Bon Bon Bun y papel crepé.

Igual, como siempre, cada quién es libre de hacer lo que se le de la gana, mientras no afecte la integridad de otras personas.  Pero hay algunas instituciones que son muy descaradas.

Hace un par de semanas me llegó un correo de un banco con el cual no tengo, ni nunca he tenido un vínculo. En el mensaje me felicitaban de  cumpleaños en una fecha equivocada, este decía:

"En su día, su banco amigo le desea lo mejor.  Que cumpla sus metas y que siga cumpliendo muchos años más"

Tan queridos.  Hágame el berraco favor, "su banco amigo", que gran mentira.  Como ya lo escribí alguna vez, amigas las bolas y no se hablan.  Hay que ser muy descarado para decir que un banco es amigo de alguien, pues ya sabemos que únicamente son amigos del dinero, y, desafortunadamente, en medio de esa amistad se encuentran las personas.

Me habría gustado llamar al banco para insinuarles que dejen de enviar mensajes tan tarados, pero desistí de la idea al pensar en que me iba a contestar una máquina con la retahíla de: For english press one, si tiene un teléfono de tonos y conoce el número de la extensión márquelo ahora, de lo contrario bla bla bla.

lunes, 21 de marzo de 2016

Federico y Camila

Federico llegó al paradero y vio a Camila. Era la primera vez que la veía en su vida, pero de inmediato sintió algo por ella. No le habló, muy pocas veces le hacemos caso a ese tipo de presentimientos.

No pudo dejar de pensar en ella los siguientes días, y un día retornó al paradero para ver si de pronto se la volvía a encontrar. Ella no estaba, parece ser que el destino nunca es tan benévolo. Era un día muy gris y estaba lloviendo. Llegó su bus y se subió resignado. Logró conseguir un puesto, como decía un amigo de mí papa "media pal bobo".

Ese día Camila se dirigía al paradero, pero algo la hizo retardar. Luego de que Federico se subiera en el bus y apenas este iba a arrancar, Camila llego corriendo  y alcanzó a subirse.

Finalmente se encontraron, Camila estaba algo mojada, debido a la lluvia y llevaba un paraguas en la mano. Al verla, Federico se puso de pie para cederle el puesto, era una oportunidad que no podía desaprovechar.  Después de ese segundo encuentro afortunado, el resto es historia.

Federico y Camila, son amigos de mis padres, y el sábado pasado cumplieron 50 años de casados. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Dios y sus cosas

La frase "Dios sabe como hace sus cosas", es un pañito de agua tibia ante las frecuentes embestidas que nos da la vida.  Algunas de esas cosas que Dios sabe hacer, nosotros también las sabemos, pues las hacemos de forma deliberada, y cuando llega el resultado de nuestra acción y las cosas no salieron bien, nos colgamos fácilmente de la frase .

El otro día la escuché y todo el día pensé en eso.  Me planteé la pregunta   ¿Qué tal que estemos equivocados y que Dios no sepa como hace sus cosas?, luego pensé que se le podría dar un ligero cambio a la frase, parafrasearla "Dios sabe como hace las cosas pero algunas se le pasan"

Imaginé el escritorio de trabajo de Dios, cuál será sus sistema para acordarse de todo lo que debe hacer?  ¿post it, alarmas, recordatorios? con todo el trabajo que tiene, no es para nada raro que ciertas cosas se le pasen, qué se yo, por ejemplo una persona espera ayuda en un examen, pero Dios debe ocuparse de un asunto mucho más trascendental, en el que impera el bien colectivo al individual.  La persona pierde el examen, pero le importará poco, pues Dios sabe como hace sus cosas.

Nunca dejará de ser una buena frase, pues aplica para todo tipo acontecimiento, sobre todo los negativos.  

jueves, 17 de marzo de 2016

Paola

Yo estaba en primaria y debía tener unos 8  o 9 años y Paola era la vecina del piso de arriba.  Sus padres eran unos costeños buena gente.  A esas edad Paola, como mujer, no me interesaba en lo más mínimo.  En varias ocasiones, en las tardes, ella timbraba en mi apartamento para jugar conmigo.  No recuerdo que era lo que jugábamos, pero si que me daba pereza cuando ella aparecía, pues prefería mil veces jugar con mis carritos y sumergirme en mis historias, que mirar que quería hacer ella.

Recuerdo que Paola en ese entonces no era bonita ni  tampoco fea, podría decir que normal, pero es un término ridículo, pues  ¿quién carajos define qué lo es y qué no? En fin. En algún momento dejo de aparecerse en mi apartamento; me imagino que se aburrió de que yo no mostrara entusiasmo alguno de jugar con ella.

Cuando creció se convirtió en una mujer súper atractiva y entró a estudiar derecho.  Nunca fuimos amigos y las pocas veces que me la encontraba, cruzábamos un escueto saludo .  Paola ahora está en Australia,  creo que se casó.

Siempre me he preguntado que habría pasado si hubiéramos sido amigos, no sólo que habría pasado entre nosotros, sino con mi vida en general, teniendo en cuenta que un acontecimiento, por pequeño que sea, puede cambiar por completo el rumbo de una persona.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Laberinto

Cuando era pequeño visitaba seguido a una tía que vivía en un conjunto de apartamentos con varias torres y etapas. En una de estas, algo lejos del apartamento de mi tía, había una zona verde muy amplia, y en la mitad se encontraba un laberinto.

Era de cemento gris y con acabados, a mi manera de ver, algo burdos, como si los encargados de la construcción se hubieran preguntado: “¿Y que ponemos en la mitad de la zona verde?” y alguien respondió: “Un laberinto”, nadie lo cuestionó, y lo encargaron de su construcción. 

Desde la primera vez que lo vi, fue una estructura que me intrigó mucho, y en repetidas ocasiones ingresé y me perdí, hasta que logré aprenderme de memoria la ruta; ahí dejó de ser divertido. 

Precisamente perderse viene a ser la gracia de los laberintos, no saber dónde estamos ni para dónde vamos; sentir ese temor y ligera ansiedad de no saber si al doblar en la siguiente esquina, nos vamos a encontrar con una pared y el fin del camino que habíamos elegido. 

Muchas veces creemos tener controladas todas las variables que afectan nuestras vidas, pero si nos fijamos bien, improvisar ante la incertidumbre del día a día es lo que mejor sabemos hacer.

Deberíamos tomar la vida como un laberinto, el cual nunca sabemos con qué nos va a sorprender. 

martes, 15 de marzo de 2016

Sin Coartada

Estoy tratando de recordar que hice el Viernes pasado, parece que lo que haya hecho, nada raro la verdad, se borró de mi mente.  Creía haberme visto visto con una amiga, pero hoy alguien me hizo caer en cuenta que eso fue hace dos semanas.  De ser cierto, le quede mal a otro amigo que me llamó ese día, le dije que no podía y que mejor nos viéramos el siguiente, que viene a ser el 11, el Viernes fantasma.

De acuerdo a los programas de crímenes que he visto lo más importante, para no ser implicado y quedar libre de toda investigación, es tener una coartada sólida.   

Suena el citófono y Luis el portero, me dice: "Lo están buscando dos agentes".  Sin saber de que se trata todo el asunto, le digo que los deje pasar.  Después de que timbran y abro la puerta, dos hombres, uno alto y gordo otro pequeño y flaco, ambos con gabardinas negras me saludan, se identifican y preguntan si pueden seguir.

Los hago seguir a la sala, se sientan, les pregunto que si quieren tomar algo, formalidades tontas que quien sabe desde cuando se practican. Cuando vuelvo con un vaso de agua para el gordo, pienso "No parece que usted sea muy fanático del agua", el pequeño me aborda y me pregunta por alguien que en  algún momento de mi vida fue un gran amigo, pero con quien ya no me hablo.

Recuerdo por qué nos dejamos de hablar, hubo un mal entendido con una exnovia y lo mandé a comer mierda, de milagro, en ese entonces, no nos fuimos a los golpes, me habría acabado.  Nunca solucionamos el asunto y preferimos dejarnos de hablar, a veces eso es lo mejor.  De repente el gordo me pregunta que si yo maté a ese hombre.

" ¿Yo?  ¿Cómo se le ocurré? si hace rato que no sé nada de él.
"Nos puede por favor decir donde estaba la noche del Viernes 11?"
No logro recordarlo, no sé con quién estuve o que hice.  El gordo anota algo en una libreta pequeña, más que su letra parecen unos garabatos. Se despiden y me dicen que no salga de la ciudad, pues  pronto se pondrán nuevamente en contacto conmigo.

Mientras espero a que aparezcan los agentes, todavía sigo sin saber que carajos hice ese Viernes.

lunes, 14 de marzo de 2016

21 minutos

Eran las y 39 ahora son las y 46, me refiero a las 10 p.m.  Por eso el post se titula 21 minutos, quería escribir solo durante ese lapso de tiempo.  Comencé a escribir algo, pero lo borré porque me pareció aburridor.  Luego me quede mirando la pantalla, hasta la segunda hora que mencioné y ni media idea se me cruzó por la cabeza.  Creo que todo se debe a un artículo que escribí hace un rato  con el que me tuve que esforzar mucho.  Finalmente lo terminé, pero deje la conclusión y edición para mañana.  Eso es bueno, es decir, concluir lo que uno comienza a escribir, ya habrá tiempo, como dice Ricardo Silva, de reescribir y editar.

El tiempo, el intangible que creemos atesorar no el periódico, tiene huevo.  Ya son las y 52.  A veces parece que cuando uno quiere que corra despacio, las manecillas del reloj aceleran su movimiento y entonces los minutos duran menos de lo usual, yo le pongo unos 30 o 33 segundos.

Una vez leí una historia de un hombre que sabía que le quedaban exactamente 4 horas para morir y se sienta a escribir sobre eso.  El final es un párrafo inconcluso, pues el hombre se desploma sobre el escritorio. 

Quedan 5 y todavía no he hablado, escrito más bien, de nada en concreto y así se quedara este post, un montón de ideas desordenadas, con muy poca conexión entre una y otra.  Hablando de conexión, hoy volví a conversar con una amiga con la que hacía mucho no hablaba, de repente el día  día nos fue consumiendo y nos dejamos de hablar.  Por favor no haga eso, es decir, no pierda contacto con esas personas que realmente valen la pena, y de ser posible mande a la mierda a aquellas que no le aportan nada.

Ahora los minutos están durando unos 20 segundos, ya son las y 58,  ¿Qué tal que yo, cómo el personaje del cuento, me desplome exactamente a las 11?, espero que no sea así,  la verdad tengo pocas ganas de morir hoy, pero  ¿cómo sabe uno eso?.  Ahora son las y 59,  ¿Sobre qué escribiría usted, estimado lector, en su último minuto de vida? 

viernes, 11 de marzo de 2016

Defectos

Se supone que un defecto es una imperfección.  Parece estar impreso en nuestro ADN   querer resaltar los de los demás.

Ayer tomé un taxi y antes de conectarme a mi MP3, le puse atención a lo que estaba hablando el conductor, más que por chisme, porque él estaba utilizando un manos libres y, en un principio, creí que me estaba dirigiendo la palabra.

En cambio, el conductor hablaba con su amigo Andrés, al que le decía: "No hermano, yo le dije a ella: Andresito es como todos, tiene defectos buenos y malos"

 ¿Quién sera ella?  ¿Estará interesada en Andrés?  no espié más la conversación, pues, al parecer,  Andrés saco una conclusión extensa de lo que le acababan de decir, el taxista no respondió nada me aburrí y prendí el reproductor.

Me quedé pensando en los defectos buenos de Andrés, los cuales se supone que yo, usted, estimado lector, y todos tenemos, pues así lo afirmo "Andresito es como todos".  A la larga eso es verdad, pues por más diferentes o exclusivos que nos creamos somos iguales; otra cosa es que el ego nunca nos deja aceptar ese hecho.

 ¿Se puede catalogar los defectos buenos como cualidades?  ¿Quién carajos determina que es un defecto o no?  Creo que siempre nos definirán más nuestros defectos, pues son los que evidencian nuestra humanidad, y son puntos en común con las demás personas.

jueves, 10 de marzo de 2016

El amor es como el suicidio

Hoy estaba en un evento y después del aguacero decidí caminar un rato para evitar algo de trancón.  Considero afortunadas esas ocasiones, como hoy, en las que el dios del shuffle me bota buenas canciones.

La frase que titula este post me parece súper fuerte, es decir, no sé precisar que recuerdo(s) me evoca o como me hace sentir exactamente, pero me mueve algo.  Es la traducción de una frase de Like suicide, canción de Soundgarden que sonó durante mi caminata de 12 cuadras. 

La canción no tiene nada que ver con el suicidio.  Un día Cornell estaba escribiendo la música en el sótano, cuando escuchó que algo se había estrellado contra la puerta principal.  Al subir y abrirla, vio a un pájaro petirrojo, malherido y retorciéndose en el suelo, que se había estrellado contra la ventana.


"Dazed out in a garden bed with a broken neck lays my broken gift."

Para evitar el sufrimiento del animal, Cornell lo mato dándole un ladrillazo.

"And my last ditch was my last brick lent to finish her."

De vuelta en el sótano escribió la letra de la canción.

De esta me gusta mucho como crece en intensidad la batería de Matt Cameron , y la tradicional  firma de Kim Thayil con sus solos de guitarra frenéticos.

"She lived like a murder

How she'd fly so sweetly

She lived like a murder

But she died
Just like suicide"

miércoles, 9 de marzo de 2016

Fecha de caducidad

Entre las miles de frases tipo "porno motivacional", hay una de Steve Jobs que es muy buena:

"Cada día me miro en el espejo y me pregunto: "Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?". Si la respuesta es "no" durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo"

Lamentablemente de esas frases,  muy pocas son las que seguimos al pie de la letra

¿Qué pasaría si algún día nos dieran la noticia de que nos quedan pocos días de vida? Muchas veces me he imaginado eso:  llego a un control rutinario con un médico general, y de repente detecta que algo no está bien, me remite a un especialista que me dirá, de la forma más normal posible "Lo siento, pero le quedan 5 días y medio de vida."  

Si algún  día me llegan a dar esa noticia, me gustaría que por lo menos fuera así, con precisión, porque cuando la dan en semanas, la muerte le podría caer a uno cualquiera de los 7 días, y si uno programó hacer algo el último Domingo de su existencia, qué se yo,  saltar en paracaídas, filmar una película porno en Praga con Jessica Alba o algo por el estilo, pues se fregó.

Hace poco conocí a una mujer que desde pequeña le diagnosticaron Lupus, una enfermedad donde las defensas del cuerpo se enloquecen y lo atacan.  Le dijeron que como máximo iba a vivir hasta los 20 años.  

Desde ese día ella sintió que le habían puesto una fecha de caducidad, pero en vez de echarse a la pena, le dio otro  enfoque a su enfermedad y decidió gozarse todo: el amor, el desamor, la frustración, el fracaso, la felicidad, etc. pues aprendió a pensar en el ahora.

Ojalá todos pudiéramos experimentar ese sensación de caducidad para tener más gratitud hacia la vida.

martes, 8 de marzo de 2016

Liuo Upnkin

Hoy comencé a escribir una historia corta. Mientras lo hacía, llegó el momento en el que debía darle un nombre al personaje protagónico, no se me ocurrió ninguno así que tecleé, más bien espiché, varias teclas sin mirar el teclado para ver si aparecía alguna combinación interesante de consonantes y vocales con pinta de nombre.  Después de tres intentos escogí Liuo Upnkin.  

Liuo tiene 33 años y trabaja como ghost writer. Tenía intención de que el protagonista fuera un hombre, y aunque Liuo aplica, como nombre, para ambos géneros, algo me dice que es mujer.

Creo que los nombres que que se utilizan para los protagonistas, influyen en el carácter del personaje. Un nombre que me marcó y que siempre recuerdo con facilidad es Urania, la protagonista de La Fiesta del Chivo.  Me parece fascinante como Vargas Llosa comienza esa novela:

"Urania. No le habían hecho un favor sus padres; su nombre 
daba la idea de un planeta , de un mineral, de todo, salvo de 
la mujer espigada y de rasgos finos, tez bruñida y grandes ojos 
oscuros, algo tristes, que le devolvía el espejo. ¡Uranía! 
Vaya ocurrencia.  Felizmente ya nadie la llamaba así, 
sino Uri, Miss Cabral, Mrs. Cabral o Doctor Cabral."
- La Fiesta del Chivo -

No sé por qué, pero es un nombre que engancha al lector, quizás debido a su fonética o lo único y raro que es.  Esa  novela no sería de tan alta calidad si la protagonista no fuera Urania, sino María, Carmenza, Cecilia, Natasha, Abigail, Berta, Patricia, Diana, Ximena, Andrea, Martha, Pamela, Paola, Marcela, Inserte aquí el nombre femenino de su preferencia

Liuo Upnkin, tal vez, como personaje, nunca llegará a tener la fuerza de Urania, pues está inmersa en una historia corta y no en una novela.  Por el momento es un nombre que me gusta pero quien sabe, de pronto en lo que dure escribiendo el cuento, me de por cambiarlo.  

lunes, 7 de marzo de 2016

Sugestión

Hace un tiempo algo hizo disparar en mi cabeza un recuerdo sobre el test de Cooper.  Me imagino que muchos saben de que estoy hablando.  En el colegio siempre odié esa prueba, básicamente porque me parecía (aun me parece) ridícula.

En primaria, una de las primeras veces que la presente, el profesor nos llevó a la cancha de fútbol.   nos explico más o menos en que consistía lo que íbamos a hacer,  ubicó a todo el grupo en la mitad de la cancha,  a un costado, y dio un pitazo para que comenzáramos a correr alrededor, como unos tarados,  en un trote animado.

Estaba yo en esas, tranquilo, escasamente renegando por tener que darle vueltas a una cancha de fútbol al trote, cuando alguien me alcanzó y me dijo que Wilson era el diablo,  estaba poseído o algo así.  La consigna era clara, tocaba alejarse de Wilson, porque algo no andaba bien con él.

 "¿Wilson?" me pregunté.  Al principio no le puse atención al rumor, no porque no creyera en el tema de las posesiones y esas cosas, sino porque Wilson era uno de los personajes más calmados del salón.  Era Alto, flaco y de piel algo oscura.  Nunca molestaba en clase y si había algo que lo caracterizaba, era su peculiar forma para tomar notas, pues, tenía una cartuchera repleta de esferos de diferentes colores, que utilizaba en su totalidad para tomar apuntes. 

A medida que transcurría la prueba más compañeros y amigos confirmaban el rumor:  Wilson tenía algo. 

Después de unos veinte minutos yo ya estaba cansado cuando !oh sorpresa! Wilson me alcanzó y no solo eso también me dirigió la palabra;  El diablo conversaba conmigo. A pesar de mi cansancio no tuve otra opción que acelerar el paso,  lo que en ese entonces denominábamos "pique choro".  Después de un rato de mi aceleración repentina Wilson me volvió a alcanzar y esta vez aceleré mucho más.

Me imagino que ese día tuve el mejor rendimiento en un test de Cooper.

 ¿Cuantas veces nos dejamos sugestionar para mal por las personas que tratamos a diario? 

Al otro día de clase, al parecer, Wilson ya no estaba poseído, pues nadie volvió a tocar el tema.  Nunca se me va olvidar su gesto de extrañeza cuando me alcanzaba y yo echaba a correr como loco. 

domingo, 6 de marzo de 2016

Pedro, María y Carlos

Pedro terminó una relación, pero, al parecer, está aburrido del amor.  Dice que quiere estar un tiempo solo y que lo único que realmente desea en estos momentos es pasarla bueno, en otras palabras tener sexo como si no fuera a haber un mañana.

Pedro conoció a María, a quien, al parecer, le encanto físicamente.  Desde hace algún tiempo se ven regularmente con una sola consigna: tener sexo, plan que va acompañado, en ocasiones, de mucho licor.

Pedro le planteó a María su teoría de pasarla bueno, y ella la acepto.  Su teoría no es del todo igual pero al parecer comparte muchos puntos en común. 

María le dijo una vez a Pedro que tenían que dejar de verse porque estaba saliendo con otro hombre. Pedro acepto.  A la semana ella lo volvió a buscar para seguir pasándola rico. 

Carlos es la última variable de la ecuación y que casi no afecta la misma. Él está perdidamente enamorado de María, pero ella no le pone  atención. Pedro sabe de la existencia de Carlos, pero ni le va ni le viene.  María le ha mostrado a Pedro las cartas de amor que le escribe Carlos.

Pedro dice que es una embarrada estar en la situación de Carlos.  "Ni modo, así es la vida. Yo también he estado muchas veces a ese lado de la situación, y ella fue la que me busco nuevamente, así que hágale que no viene carro", afirma.

jueves, 3 de marzo de 2016

No somos nada

"Tengo madera de profesor y enseño en la academia, pero no se puede decir que sea profesor formalmente; y  escribo novelas, pero como no se han publicado no soy escritor
−No eres nada.
−Exacto.  Ahora mismo no soy nada." 
- IQ84 -

Este fragmento del dialogo  me hizo pensar en el afán que tenemos de ser alguien, de llevar uno o más títulos a cuestas.  

En la pasada feria del libro, en el  pabellón de Macondo, habían más libros aparte de las obras de Gabriel García Márquez.  En una mesa había uno de tiras cómicas de Mafalda.  Mientras esperaba a un grupo de personas, me puse a hojearlo.  En una de las tiras Miguelito  le decía lo siguiente a Mafalda: " ¿Qué necesita una vaca para ser una vaca? ser una vaca  ¿Qué  necesita un pato para ser un pato? ser un pato  ¿Qué necesita un humano para ser un humano? ser: abogado, médico, ingeniero, etc.

Tener una profesión no está mal, lo que si está mal es basar nuestra identidad sobre una.  A la larga, el hecho de estar vivos debería ser suficiente para ser. Valdría la pena empeñarnos tanto en ser algo,  si eso nos diera vida eterna, puntos de quién sabe que o lo que fuera, pero nada, llega la muerte y se nos ríe en la cara ante todo eso que se supone que somos.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Rechazo

"Leído su original, le comunicamos que en estos momentos el mismo no tiene cabida dentro del catálogo de nuestra editorial. De todos modos, agradecemos su interés por publicar con nosotros y le animamos a que lo envíe a otras editoriales, así como a mandarnos futuras propuestas, si es de su agrado."

El anterior es un ejemplo de carta de rechazo de una editorial a un autor, me imagino que no debe ser el único formato. Nunca he recibido una, pues nunca he enviado una novela para revisión. He iniciado unas tres, que no pasan de los primeros cinco capítulos, punto en que siento que la historia no va para ningún lado, me aburro y dejo el texto por ahí. El número de novelas no concluidas, debe sobrepasar por varios miles al de publicadas, en fin. 

El punto es que el rechazo está al orden del día, uno manda un texto y no se lo publican, después de un largo proceso de selección escogen a otro candidato para el puesto, no logramos hacer parte de un grupo, la persona de la que nos enamoramos no quiere tener nada con nosotros, etc.

El rechazo por si solo no tiene nada de misterio, está claro que un axioma de la vida es que unos ganan mientras otros pierden, nada que hacer, pero no creo que el rechazo necesariamente esté estrictamente ligado con perder, muchas veces ganamos al no conseguir algo.

Lo importante del rechazo es como lo manejamos, si lo aceptamos o intentamos ser aceptados indefinidamente  sin importar las consecuencias.

Los rechazos son la mejor opción que tenemos para perfeccionar el arte del importa culismo


***

Ojalá que el escritor haya enviado su manuscrito a otras editoriales. De la que le respondieron es muy probable que ni siquiera lo hayan leído. entonces sería un rechazo a medias, porque siempre quedará la duda de que se hayan perdido de la siguiente gran obra de la literatura.

martes, 1 de marzo de 2016

11:00 p.m

Esa hora es mi momento preferido para leer, porque casi no hay ruido.  No significa que únicamente lea en ese momento del día o que precisamente a partir de las 11:00 lo haga,  o que  solo durante ese minuto lo pueda hacer y que a las 11:01 ya no sea una buena hora para hacerlo.  Ayer mientras leía miré el reloj y eran las 11 pasadas, fue ahí que se me ocurrió el tema.

Me gusta esa hora, porque el silencio es algo que siempre ayudará a que uno se concentre mucho mejor en la lectura. Como todo tiene sus desventajas y es que si estoy muy cansado, después de un par de páginas el sueño me comienza a ganar y el peso del libro dobla mi mano y hace que este se estrelle en mí cara.  ENtonces uno se despierta sobresaltado y nuevamente intenta leer un par de líneas y no entiende nada. En esos momentos lo mejor es cerrar el libro y dejar la lectura para el siguiente día, o sino algunas líneas de la novela quedaran mal leídas, y  ¿cómo saber que precisamente esas frases que uno lee(o no lee) en medio del sueño son las más importantes? imposible saberlo pues quedan en el olvido y uno suele continuar la lectura donde dejo el marcador, y poco o nada se preocupa por repasar lo leído, o no leído más bien.

La noche siempre será complice de buenas cosas, una de ellas es la lectura.