jueves, 12 de marzo de 2026

Mejor no escribir

Me la paso anotando títulos de libros y leyendo reseñas para no descacharme con mi próxima lectura. Acumulo libros en físico y digital que seguro nunca voy a leer, porque la vida es jodidamente corta y siempre se nos atraviesan obligaciones. Fantaseo con la idea de que me caiga la herencia de un familiar ricachón que no conozco y que el resto de mi vida lo pueda dedicar a leer, sin tener que preocuparme por pagar facturas o trabajar.

Hace unos minutos me compré dos libros que pienso leer en paralelo: una novela y unos diarios. Creo que es bueno no atragantarse con un género sino que lo mejor para la salud mental es mezclarlos. Que un día es bueno leer ficción, otro ensayo y así. Leer de a sorbitos.

Quizás ando en busca de ese libro que solo fue escrito para mí. Un libro que contiene a todos los otros, un libro Dios, como menciona Borges en uno de sus cuentos.

Pienso entonces que debería dejar de escribir. Escribir es más complicado que leer y, a veces, menos satisfactorio. No debería gastar energía decidiendo entre una cosa y la otra; debería dedicarme solo a leer.

Nuria Amat plantea en su ensayo Letra herida la siguiente pregunta: “si por alguna razón, que no vale la pena intentar comprender, tuvieras que elegir entre no volver a escribir o no volver a leer nunca jamás, ¿qué escogerías?”

Rosa Montero decidió hacerle esa pregunta a diferentes escritores y cuenta que la mayoría escoge leer y que solo un porcentaje muy pequeño de escritores que, según ella, cultivan más su propio personaje que la verdad, le apuestan a la escritura.

Todo se complica más porque la vida está repleta de otras cosas: trabajo, pareja, obsesiones etc. y entonces también hay que dedicarle tiempo a ellas.

Pero sí, mejor solo leer, porque al paso que va el mundo quién sabe cuántas lecturas son las que nos quedan.

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