sábado, 7 de febrero de 2026

Mario y sus pensamientos perdidos


Mario camina hacia la estación de buses y Lleva puesto un sombrero de copa ancha. La prenda li protege de un sol despiadado que se desparrama sobre los andoquines con ganas de quemarlo todo. 

A Mario se le ocurre un futuro en el que el sol se va a salir de control y sus rayos van a consumir a los humanos. Todos hablan de que van subir los niveles del mar, pero Mario cree que aquellos que piensan temas importantes deberían preocuparse del sol. El fuego y no el agua será el problema del futuro.

Ya es más del mediodía. Un gallo canta como si el sol estuviera a punto de salir y un perro responde a su llamado combinando ladridos y gemidos. Una voz lo regaña y el animal hace silencio.

Hacia Mario se aproximan tres estudiantes de colegio: un hombre y dos mujeres. Las adolescentes van agarradas de la mano. Mario se pregunta si serán novias y si el chico que las acompaña siente algo por alguna de ellas.  puede ser que solo espera el momento adecuado para actuar, para declararse a su traga. A Mario le gustaría decirle al chico que el momento adecuado no existe, que actúe ya, hoy mismo, porque ya está claro que el mañana es de los muertos.

Piensa entonces en Ángela y Sandra dos amigas suyas que a veces contaban que se habían besuqueado en tal o tal lugar. Él nunca las vio haciéndolo, pero cuando hablaban sobre el tema,  le parecía que lo hacían por deporte y no porque realmente se gustaran.

Cuando está a pocas cuadras del terminal, ve pasar el bus que le sirve. Piensa en correr para alcanzrlo, pero como tiene ganas de comprarse una botella de agua desiste de la idea. Ya me montaré en el próximo, piensa y siente que el sol castiga con mas furia el pueblo.

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