viernes, 1 de agosto de 2014

Aburridor

Miré titilar (palabra juguetona esta)  el cursor en la pantalla por más de dos minutos, quizá esperando que las palabras empezaran a aparecer por sí solas en la misma, pero no ocurrió nada; menos mal, que susto tan berraco el que me habría llevado.  

Mí cerebro y su extraña maner de funcionar iluminó la palabra que titula esta entrada.  La saboreé mentalmente por un momento y me acordé de mi actitud como pasajero, y  empecé a escribir; después de supuestamente haber decidido escribir el Domingo.  Esto me lleva a pensar que soy una especie de mujerzuela, que se rinde muy fácilmente ante los encantos de la escritura.

Yo como pasajero de taxi, debo ser lo más aburridor de este planeta.  Me imagino que existirán personas a quienes les encantá armarle conversación a los taxistas.  Yo no pertenezco a ese bando, no por el simple hecho de ser mala clase y no quere hablar, sino más bien porque me encanta ponerme los audifonos y dedicarme a mirar por la ventana todo el viaje.

Es uno de esos momentos que denomino como íntimos, y me gusta mucho porque mis pensamientos se comportan como caballos desbocados dentro de mi cabeza; desde  pendejadas y simplezas inimaginables, hasta asuntos que considero  trascendentales en mí vida.

Como ya lo escribí una vez, lo mejor es evitar el contacto visual. En ocasiones me hago el sordo, suponiendo que el conductor cree que tengo el volumen del mp3 muy alto, pero en la mayoría de ocasiones que veo al taxista urgido por armar conversación, me da embarrada y rompo mi silencio.  A la larga creo que todo el mundo tiene algo por decir, y más allá de eso no hay ser humano que no quiera que le escuchen un par de palabras, independiente de lo importante o no que puedan llegar a ser; calificativo que solo puede dar el receptor de las mismas.

Trataré en lo posible de cambiar esta actitud, puesto que le apuesta a esa indiferencia de las personas, que tanto me molesta, y que tiene  tan jodida a esta ciudad y al mundo entero.  Casí siempre que uno anda por la calle, y en general por la vida, va completamente encapsulado en sus pensamientos, casi rezando para que ninguna persona lo aborde  ¿así como vamos a construir sociedad?

En el último taxi que tomé, si le arme conversación al conductor. Bueno eso es un decir, porque al lado paso un BMW y el señor, después de hacer un especie de siseo para evidenciar su gusto hacia el mismo, se puso a hablar sobre marcas, cilindrajes, motores, etc. un tema sobre el cual no se nada, y mi respuesta "ahmm" , contemplativa y de combate, salió a relucir en casi todas mis intervenciones.

Es posible que esa sea una de las razones por las que existen tantos problemas entre las personas, independiente de cual sea su grado de relación.  No tenemos idea de que nos están hablando, y el no responder de la forma que se espera, se considera como una ofensa.  De ahí en adelante todo intento de comunicación falla y se tuerce hacia cualquier tipo de conflicto.

jueves, 31 de julio de 2014

Factura, café y vino

Hoy me compré un café y después de que me dieron la factura,  la boté a la caneca. Las considero un atentado contra el medio ambiente, al ser un gasto  innecesario de papel.

En la barra habían otros tres facturas que otros clientes habían abandonado.  Yo insisto en que debería existir una opción, donde uno pueda escoger que le envíen la factura al correo electrónico.  Alguna vez se lo comenté a alguien, y la respuesta que obtuve fue "No se puede porque la DIAN exige que  bla bla bla bla".  Como siempre las personas se fijan primero en las restricciones, en vez de buscar una solución viable.

Ya que a las empresas y negocios les gusta tanto gastar papel, deberían entonces, por lo menos, mirar de que forma "rentabilizan" esas facturas, pues está  claro que la mayoría de las personas las consideran basura.

Volviendo al episodio de hoy, tomé de la barra una que perteneció a una tal Johanna; quién compró: 3 capuccinos, 1 chocolate y 1 agua con gas.

Queda claro que su grupo de amigos la cogió de marrana y la mandó por todo el pedido, o de pronto ella tenía un billete de cincuenta y se ofreció voluntariamente para que no le embolataran las vueltas.  

 ¿Cómo saberlo? es posible que sea una adicta al café, y   que algún día se haya dado cuenta que después de tomarse tres capuchinos, lo mejor es pasarlos con un chocolate, y para darle un toque de elegancia a todo el ritual, termina el mismo con unos sorbitos de una botella de agua con gas.  De pronto estuvo en Italia done tienen esa costumbre, o la vió en un programa en el Discovery channel; o está tomando clases de italiano y ese acto la hace sentirse más segura con el idioma, o  en últimas simplemente quiere sentirse europea.

Algún día voy a tomar agua después de tomar café a ver que es lo que se siente.  Yo la verdad para catar vainas soy como malo. Una vez, precisamente en una cata de vinos, el experto que estaba enseñándonos a como catar cada cepa y marca diferente nos dijo "Después de que introduzcan la comida a su boca, tomen un poco de vino, saboreenlo, macérenlo (nunca se me olvidará esta palabreja) y pásenlo; verán que les sabe distinto.

Yo repeti la instrucción unas tres veces y no sentí nada nuevo o inusual.  Le dije entonces al señor: "Yo la verdad no siento nada distinto" y me preguntó: "¿a usted le gusta el ají?" "Si" respondí timidamente.  "Es muy probable que debido a ese gusto se hayan afectado sus papilas gustativas, y por eso no siente nada".  La verdad me pareció como una respuesta para salir del paso, porque el resto de asistentes abrian los ojos con caras de asombro, como si hubieran experimentado el  Nirvana, después de macerar la comida en sus bocas con el vino.

Pero bueno, si en verdad mi sentido del gusto está fallando, tal vez no sentiré nada inusual cuando me tome unos sorbos de agua luego de haber probado un café.  Ahora bien, tendría, de pronto, que  ingerir esa sobredosis de  3 capuccinos + chocolate, a ver si en la misma es que se encuentra el secreto.

miércoles, 30 de julio de 2014

El tiempo como un arma

Si ese intangible al que llamamos  tiempo, en la mayoría de ocasiones solo parece servir para enredarnos la cabeza; creo que deberíamos preocuparnos en  sacarle ventaja. 

La mejor forma que se me ocurre es utilizarlo como un Mandoble (excelente palabra esta) puntiagudo (otra buena palabra), que sirva para cortar esos extraños hilos (casualidades) que nos mantienen conectados, y no permitir que la vida nos lleve a punta de tumbos por donde le de la gana.

En otras palabras hacer uso del timing, el cual entiendo como estar a una hora precisa en el lugar adecuado o viceversa. De todas formas, nuevamente existiran variables que no se pueden controlar. Por ejemplo visualice usted a Arik, estimado lector. Un emprendedor judio calvo y de bigote, que creó su empresa de productos en madera  en la Alemania pre-nazi, justo un año antes de arrancar la segunda guerra mundial. 

      "You don’t always get what you wish for.  
 Especially in Nazy Germany."
- The Book Thief - 

A ese tipo de timing exitencial, por llamarlo de alguna forma, es al que me refiero, y es ese  contra el cual no podemos hacer nada más que mirar cual es la mejor forma de sortearlo, y que no nos atropelle como un Olifante desbocado en plena llanura de Gorgoroth; así como por poner un ejemplo cualquiera.

Por otro lado, existe otro tipo de timing, al cual llamo divino; que es aquel donde todos los astros del multiverso en el cual se encuentra inmerso nuestro universo se alinean y obtenemos en la dosis adecuada, exactamente lo que queremos .  Este es raro que ocurra, aunque tal vez somos muy desagradecidos con lo que nos ha dado la vida, pues bien lo dicen los Rolling Stones:

"Well, no, you can't always get what you want 
But if you try sometimes you just might find
You get what you need, baby"

Finalmente el timing al que todos le debemos apostar es el real, es decir, aquel del que somos amos y señores, y si estamos en un sitio en particular o determinada etapa en nuestras vidas, es porque lo seleccionamos, al utilizar el tiempo como un arma.

martes, 29 de julio de 2014

Petardo


Me refiero extrictamente a una persona. Imagino entonces que cada quién tendrá definido su set de variables para definir quién o qué le parece un petardo. Esto es algo que no está del todo mal, pues es evidente que no todas las personas, eventos situaciones, etc. nos pueden caer bien.  El mundo sería muy aburridor si todos fueramos una especie de Dalai Lamas.

Con lo que no estoy de acuerdo, es denominar a una persona como un petardo, solo por su apariencia, bien sea su forma de hablar, vestir, actuar, etc. es decir, solo con la primera impresión que nos causa. Desde hace un tiempo estoy tratando de, en lo posible, no juzgar a diestra y siniestra, pues como ya lo he mencionado, dicho comportamiento es un asesinato a la creatividad.

Muchas veces cuando juzgamos lo hacemos simplemente porque la persona es diferente, y parece que, inconscientemente, no soportamos la diversidad. Apenas nos llega algo que atenta contra nuestra visión de las cosas, instántaneamente: 1. lo bloqueamos 2. lo juzgamos y 3. Nos burlamos de eso.

"We can sense when someone is not like us, and
in the absence of positive labels, we tend to see
differences as negative."
- Big Questions in creativity 2013, The Future of Thinking -

 Ain embargo, muchas veces vuelvo y caigo en el jueguito estupido de juzgar, y lo considero toda una derrota personal. Es imposible que a estas alturas del partido de la humanidad, todavía seamos tan intolerantes.

Debemos aprender a ser más relajados cuando interactuamos por primera vez con otras personas. Como alguna vez tambien lo escribí; Los perfectos desconocidos, precisamente son perfectos porque tal vez, tienen mucho por aportar a nuestras vidas.

A la larga considero que la persona que tiene más condiciones de petardo, es aquella que juzga a lo desgualetao', es decir, sin ningún tipo de criterio, y sin un previo conocimiento de una persona o situación.

lunes, 28 de julio de 2014

Lo de Yepes: NO fue gol

Si para algo somos buenos es para darle bombo a un tema y relamernos en el mismo hasta que ya no le quede ningun tipo de sustancia.  Lo de Yepes no fue gol, es decir, el árbitro decidió que no fuera gol y el partido finalmente quedó 2-1 en nuestra contra. Que haya sido o no, en verdad es lo de menos, pero en este plano astral, el referí, quien manda en la cancha, no le dio la gana que fuera y por eso no sumo como gol.  De pronto en un mundo paralelo Colombia ganó el mundial y todavía seguimos echando espuma y  harina, mientras quebrantamos la ley seca.

 Nuevamente vuelve y juega el mismo tema,  ¿cómo saber que después de ese supuesto gol, Brasil no nos iba a meter 2 o 3 goles más o, por ejemplo, que James se hubiera lesionado, y por ende su traspaso al Real Madrid se hubiera visto comprometido?

Creo que viviríamos mucho mejor y más tranquilos si aceptaramos lo que nos da la vida sin poner tanta resistencia.  Perfeccionar nuestro arte del importa culismo debería ser una de nuestras prioridades; dejar que todo nos resbale y no echarle tanta tiza a lo que nos ocurre a diario, independiente si es para bien o para mal.

De pronto si lo de Yepes hubiera sido gol, es posible que a Mariana Pajón se le pinchara la llanta delantera en la última carrera, donde nuevamente se ganó la medalla de oro.

"So what's true then?" I cry out
"Nothing Victor" Palakon says
"There are different truths"

"Then what happen to us?"
"We change" He shrugs "we adapt".
- Glamorama -

Adaptarnos. Eso es lo único que podemos hacer en este mundo que aumenta cada día su velocidad de cambio.

viernes, 25 de julio de 2014

Precio

Lo primero que se me ocurre al pensar en la palabra precio es como este todavía se utiliza como ventaja competitiva al ofrecer un producto o servicio; estrategía que claramente ya no funciona tan bien como  antes.

De todas maneras el precio no deja de ser importante, porque está relacionado con el dinero, y nosotros, al venerar este casi como a un dios; a cualquier cosa, evento, persona, situación que esté relacionado con el mismo, le prestamos atención.

España, financieramente hablando, lleva jodido hace rato, bien lo dijo Millás:

"La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo 
 clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega 
con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia 
al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo 
el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado."
- Un cañon en el culo -

Pero el hecho de que millones de personas no puedan dormir porque están llenos de deudas hasta el cogote, parece importarle poco a la liga BBVA (¿pero qué carajos le va a importar , si está patrocinada por un un banco?).

Al parecer el real Madrid tiene una plantación de arboles de dinero, y pueden comprar al mundo entero si se les da la gana; de pronto ya le pertenecemos y no lo sabemos.  Hace un tiempo compraron a este tipejo Bale por 100 millones de euros  ¿Qué es eso? y aparte de todo como que le tocará vivir 7 vidas pues  me parece que no los ha valido.

Y Obviamente también hicieron sus tiros al aire con botella de trago en mano, y compraron a James Rodríguez (¡Bien James!, ya era hora que algún Rodríguez dejara  nuestro apellido, tan repetido, por lo alto), por ser el mejor jugador del mundial.

 ¿Pero pagar 80 millones por los servicios de una persona?  ¿en serio? La verdad me parece una exageración.  

El cuerpo humano tiene 21 organos.  En este orden de ideas cada organo de James Rodríguez cuesta 3'809.523,81 millones de Euros; esto suponiendo que todos tengan el mismo valor, pues es evidente que el precio del corazón, y el del cerebro, deben variar dependiendo del personaje.

Todo esto me recuerda la película "Repo Men" ambientada en un futuro cercano, y en la cual órganos artificiales se podían comprar a crédito. De pronto en un futuro esto si será así, y tal vez no solo vamos a realizar transacciones comerciales de organos, sino también de sentimientos.  Creo que algún día llegaremos a medir nuestra ira, compasión, amor, envidia, etc.  y como a todo, les pondremos un precio.

jueves, 24 de julio de 2014

¿Des-inhibidos?

 ¿Cuantos productos y servicios existen?  ¿Cuántos de los que adquirimos, en verdad necesitamos?  ¿Cómo saber qué es realmente lo que necesitamos? A medida que la tecnología evoluciona, parece que lo contrario le pasa a la raza humana, situación que no deja de ser contradictoria porque si algunas grandes mentes se han inventado cohetes, microprocesadores, la nanotecnología, la religión (aquí se iban equivocando), etc. se supondría que hemos evolucionado, pero no.  Todavía no sabemos vivir, y nos la pasamos bajo la sombra del "Des".

Es como si tuvieramos miedo a aceptar las cosas como un todo, o como vienen originalmente; por eso buscamos leche des-lactosada, cafe des-cafeinado, frutas des-hidratadas; por el momento no se me ocurren más productos a lo que les aplique ese prefijo.

Me acuerdo más bien de la costumbre de una prima hace muchos años, no sé si todavía la tenga; que consistía en lavar la ropa que le compraba o regalaban a sus hijos antes de que la estrenaran.  No digo que esté mal o bien, pues está claro que cada quién puede actuar como se le de la gana; mi prima, si quisiera y como requisito previo a la primera postura de una prenda de vestir de sus hijos, podría practicar un ritual con una hoguera encendida en una noche de luna llena, mientras recita poesía celta.

El punto es que parece que en varias ocasiones, queremos anular alguna propiedad de lo que sea que va llegando a nuestra vida, como si un miedo (diferente al de la muerte, pero tal vez relacionado) permanente, no nos dejará vivir en paz.

Ese miedo tal vez sea una especie de Dios al que glorificamos por medio de actitudes o productos que pretenden anular el "todo".

La otra palabra qué se me viene a la mente es des-inhibido; pero el significado de esta "Espontáneo, desenvuelto, sin reservas", no coincide con ese miedo con el que parecemos vivir constántemente.