lunes, 28 de marzo de 2016

Consentir

El fin de semana, mientras cumplía con mi ritual de leer y tomarme un capuccino, en la mesa de al lado se sentó una pareja con el hijo de aproximadamente 8 años.  Al él le fue muy mal en todo el desayuno porque pidió un te helado y se lo hecho encima dos veces, al parecer su vaso estaba a rebosar.  El papá lo trato de una manera rabona, y la segunda vez que le ocurrió eso al niño le gritó en un muy mal tono:  "¿Ves? ¡eres un bebé!, ¡eres un bebe!", que en medio de todo esa una frase sin sentido, pues es obvio que un bebe no puede levantar un vaso de vidrio, lleno de algún líquido, por sí solo, en fin.

El hombre casi no hablaba con su esposa, más bien parecía estar pendiente de la próxima embarrada de su hijo, para lanzarle un regaño en forma de grito, afortunadamente el niño no volvió a regar el te, o fácilmente se habría ganado una cachetada.

Cuando el ánimo en la mesa se calmó, la mujer, que tenía las uñas pintadas de rosado, le dirigió la palabra al hombre: "Es que a mí si no me gusta que me toquen o me consientan, que pereza eso" dijo. " ¿Por qué no? le pregunto el hombre.  "Pues una cosa es que a uno le den un abrazo y eso, pero que cualquier persona se pongan a consentirlo a uno si es muy molesto".  El niño seguía la conversación pero no entendía nada, después de que su madre o la novia del papa termino de hablar, comenzó a preguntar  "¿por qué?" como loco.

Una ves en la universidad una conocida actuaba de esa forma conmigo, y apenas comenzaba la tocadera yo me escabullía, hasta que un día me dijo "a ti te molesta que te toquen,  ¿cierto? No recuerdo que palabras utilicé para responderle, pero le deje claro que estaba en lo cierto.

Estoy de acuerdo con la mujer del desayuno, a mí también me da pereza que me consientan o toquen porque sí; lo que pasa es que usualmente a uno no lo consiente la persona que uno quisiera, sino esas por las que uno no tiene ni el más mínimo interés. 


viernes, 25 de marzo de 2016

El siempre mundo cambiante y el mismo miedo

Hoy, mientras saltaba de una página de internet a otra mis pensamientos hacían lo mismo. De repente llegó a mí cabeza, quién sabe por qué, la frase "ever changing world". Tecleé esas palabras en google, con la seguridad que me iba a encontrar con una letra de Guns and Roses.  Había olvidado por completo que hace parte de la canción Live and Let Die de McCartney.

Información sobre el cambio y cómo adaptarse a este (de seguro ya existen artículos tipo: 7 cosas que debes hacer para enfrentar el cambio, 31 lugares que debes visitar antes de morir para cambiar o cualquier chorrada por el estilo) ya sobra. Lo  raro es  ¿por qué todavía nos asusta tanto si es una constante diaria en nuestras vidas?

You can rescue someone from danger, but not from change and death; 
the soldier who survives the battle becomes someone else, something else, 
somewhere else.
- Rebecca Solnit -

Tal vez la respuesta es que siempre tendremos miedo, sin importar quienes seamos o como estemos. Es probable entonces que personajes tan altamente venerados hoy en día como Richard Branson, o Zuckerberg lo tengan;  menos que nosotros tal vez, por ejemplo, no tienen ningún problema con la variable dinero en sus respectivas ecuaciones de vida, pero quien sabe que tema, con el que no se sienten a gusto, les machaca la cabeza.

  "En toda verdad humana siempre hay algo de angustioso, de afligido,
 nosotros somos, y no me estoy refiriendo simplemente a la fragilidad de
 la vida, una pequeña y trémula llama que en todo momento amenaza 
con apagarse, y tenemos miedo, sobre todo tenemos miedo."
- José Saramago -

jueves, 24 de marzo de 2016

3 - 2

Ayer acompañe a mi hermano al estadio.  Él es hincha de Santa Fe, pero uno parco, es decir, de esos que sienten un gran cariño y siempre acompañan al equipo pero sin mucha bulla.  Yo en cambio soy un hincha pésimo, de esos que le importa muy poco si su equipo gana o no.  Se preguntará usted, estimado lector  "¿Y cuál es su equipo?" se supone que soy hincha del América, pues cuando tenía unos cinco años vi jugar a ese gran equipo de Falcioni, Battaglia, Cabañas y Gareca, toda una tromba, y por eso decidí serlo.

Hacía mucho que no iba al estadio y me gustó.  El ambiente de alegría  que se siente, el nerviosismo de los hinchas, que parece invadir el aire,  las cornetas, la rivalidad, mientras sea sana, entre barras; conforman un ambiente agradable. 

 Atrás de nosotros había un grupo de costeños y tuvimos que aguantarnos múltiples "Cara de mondá" y otros insultos más subidos de tono.  No sé porque el Colombiano le tiene tanta fe a las palabras "hijueputa" y "malparido".  Si yo fuera de esos que se la pasan gritando insultos a los jugadores en el estadio, me la pasaría diciendo "Bobo hijueputa", no hay combinación de palabras más ofensiva que esa. 

A diferencia de los demás espectadores, yo miraba el partido simplemente con el ánimo de,pasar un rato agradable.  Cómo mi padre y hermano son hinchas del Santa Fe, le guardo cierto cariño a ese equipo.

En medio del partido, le pregunté a mí hermano cómo se había hecho hincha del equipo.  Me contó que fue algo  que le transmitió mi papá.  Tenía 8 años la primera vez que fue al estadio, y como en ese entonces no vivían en Bogotá, en un viaje a la ciudad mi padre aprovecho para llevarlo al  estadio.

Mi hermano se acuerda del primer gol que anotó Santa Fe de penalty, y también que de la emoción al celebrarlo; casí se le escapa de los brazos a mi papá que lo tenía alzado. Ese día Santa Fe perdió 2-1.

Ayer fue divertido ver la emoción de mi hermano y los demás hinchas del equipo que se abrazaban de felicidad cuando su equipo marcaba goles.

El partido quedó 3-2 a favor de Santa Fe.  Los goles de Seijas estuvieron buenos.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Maleducado y aburrido

Eso es lo que muchos taxistas deben pensar sobre mí, porque siempre trato de evitar conversar con ellos.  No porque los temas que propongan sean aburridores o por que no les pueda sostener una conversación, sino porque siempre que viajo en taxi, me gusta ponerme a echar globos y rumiar temas que tengo pendientes en mí cabeza.

El otro día me subí a uno y apenas me senté, el conductor comenzó a hablarme, no me acuerdo cuál era el tema, pero combatí su conversación con la táctica del monosílabo.  El taxista la adopto  como si nada,  y mis respuestas cortas parecían inyectarle más ánimo a su discurso.

En un semáforo al taxista se le acabaron las palabras, y en ese momento implementé la fase dos de mi plan: Audífonos a las orejas y mirada perdida en el horizonte; evitar el contacto visual es primordial en estas ocasiones. 

Luego de eso, en el trayecto, el taxista me preguntó algo, me quite un audífono para preguntarle " ¿Cómo perdón? me repitió la pregunta, se la conteste y retorné a mi estado de mutismo.  Creo que mi comportamiento en los taxis se debe a que considero la experiencia como un momento íntimo.

martes, 22 de marzo de 2016

Amigo

Para nadie es un secreto que vivimos bajo un constante bombardeo de información.   A través de cualquier medio de información, nos quieren inducir a comprar lo que sea, actuar de determinada manera, o enseñarnos a hacer algo con la trillada formula de contenidos " ¿Cómo hacer Inserte aquí cualquier tema por descabellado que parezca, por ejemplo,  ¿Cómo hacer papa noeles con Bon Bon Bun y papel crepé.

Igual, como siempre, cada quién es libre de hacer lo que se le de la gana, mientras no afecte la integridad de otras personas.  Pero hay algunas instituciones que son muy descaradas.

Hace un par de semanas me llegó un correo de un banco con el cual no tengo, ni nunca he tenido un vínculo. En el mensaje me felicitaban de  cumpleaños en una fecha equivocada, este decía:

"En su día, su banco amigo le desea lo mejor.  Que cumpla sus metas y que siga cumpliendo muchos años más"

Tan queridos.  Hágame el berraco favor, "su banco amigo", que gran mentira.  Como ya lo escribí alguna vez, amigas las bolas y no se hablan.  Hay que ser muy descarado para decir que un banco es amigo de alguien, pues ya sabemos que únicamente son amigos del dinero, y, desafortunadamente, en medio de esa amistad se encuentran las personas.

Me habría gustado llamar al banco para insinuarles que dejen de enviar mensajes tan tarados, pero desistí de la idea al pensar en que me iba a contestar una máquina con la retahíla de: For english press one, si tiene un teléfono de tonos y conoce el número de la extensión márquelo ahora, de lo contrario bla bla bla.

lunes, 21 de marzo de 2016

Federico y Camila

Federico llegó al paradero y vio a Camila. Era la primera vez que la veía en su vida, pero de inmediato sintió algo por ella. No le habló, muy pocas veces le hacemos caso a ese tipo de presentimientos.

No pudo dejar de pensar en ella los siguientes días, y un día retornó al paradero para ver si de pronto se la volvía a encontrar. Ella no estaba, parece ser que el destino nunca es tan benévolo. Era un día muy gris y estaba lloviendo. Llegó su bus y se subió resignado. Logró conseguir un puesto, como decía un amigo de mí papa "media pal bobo".

Ese día Camila se dirigía al paradero, pero algo la hizo retardar. Luego de que Federico se subiera en el bus y apenas este iba a arrancar, Camila llego corriendo  y alcanzó a subirse.

Finalmente se encontraron, Camila estaba algo mojada, debido a la lluvia y llevaba un paraguas en la mano. Al verla, Federico se puso de pie para cederle el puesto, era una oportunidad que no podía desaprovechar.  Después de ese segundo encuentro afortunado, el resto es historia.

Federico y Camila, son amigos de mis padres, y el sábado pasado cumplieron 50 años de casados. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Dios y sus cosas

La frase "Dios sabe como hace sus cosas", es un pañito de agua tibia ante las frecuentes embestidas que nos da la vida.  Algunas de esas cosas que Dios sabe hacer, nosotros también las sabemos, pues las hacemos de forma deliberada, y cuando llega el resultado de nuestra acción y las cosas no salieron bien, nos colgamos fácilmente de la frase .

El otro día la escuché y todo el día pensé en eso.  Me planteé la pregunta   ¿Qué tal que estemos equivocados y que Dios no sepa como hace sus cosas?, luego pensé que se le podría dar un ligero cambio a la frase, parafrasearla "Dios sabe como hace las cosas pero algunas se le pasan"

Imaginé el escritorio de trabajo de Dios, cuál será sus sistema para acordarse de todo lo que debe hacer?  ¿post it, alarmas, recordatorios? con todo el trabajo que tiene, no es para nada raro que ciertas cosas se le pasen, qué se yo, por ejemplo una persona espera ayuda en un examen, pero Dios debe ocuparse de un asunto mucho más trascendental, en el que impera el bien colectivo al individual.  La persona pierde el examen, pero le importará poco, pues Dios sabe como hace sus cosas.

Nunca dejará de ser una buena frase, pues aplica para todo tipo acontecimiento, sobre todo los negativos.