martes, 27 de octubre de 2015

Esposa, hijo, mamá...todo

Hoy, al caer la tarde, salí a caminar un rato y cuando me devolvía para la casa, decidí tomarme un café para contrarrestar el frio y viento que comenzó a hacer.   luego de pedir la bebida y mientras me la preparaban, le puse atención a la conversación de dos hombres que estaban sentados en la barra.  Uno le decía a otro, que llevaba una camiseta de cuadros y un pantalón de dril color caqui: "Es que ahora tiene que ponerle mucho cuidado a su papá, uno no puede dejar pasar esas alertas."

Mientras el hombre le decía eso a su amigo, este tomaba pequeños sorbos de su café y asentía con la cabeza,  En una pausa del primero respondió:

"Si, ya estoy al frente de todo, ya sé cuáles son todos los exámenes que se debe hacer y los cuidados que debe tener."

"¡Que bien!" le respondio su amigo, "Marica, acuérdese que su familia es usted y su papá; ya, no hay nadie más, así que usted tiene que hacer las veces de Esposa, hijo, mama...todo."

Su amigo lo escuchaba atentamente.  Después de esto pagaron y se despidieron.  Más allá de la historia o lo que estuvieran hablando, que claramente no me concernía, me gusto la forma en que el hombre aconsejaba a su amigo.  Por el tono de su voz y las palabras que utilizó, se notaba que es alguien a quién estima mucho.  Que bueno es recibir esos consejos, que no tienen ni una pizca de crítica, sino que son puras palabras de aliento. 

Todos deberíamos tener listos varios cartuchos de ese tipo de palabras, nunca sabemos cuando debamos disparárselas a alguien que las necesite.

lunes, 26 de octubre de 2015

Eonomía de sufrimiento

Y entonces uno se encuentra a esta hora en su casa cómodamente sentado. Yo , por ejemplo, luego de haber comido y tomado ginger con hielo y una rodaja de limón, algo que considero un placer sencillo.  Muchos pueden que estén también en sus casas, descansando, mirando televisión,  leyendo, teniendo sexo, etc. 

Mientras todo esto ocurre, mientras pensamos que tenemos derecho a realizar todas esas actividades,  y otras que por cualquier motivo no tenemos a nuestro alcance, pero igual creemos que tenemos todo el derecho de realizarlas; en otro lugar del mundo hay gente que anda muy jodida, que tal vez no ha podido comer nada  en todo el día y no tiene donde dormir, como algunas de  las victimas del terremoto en Afganistán.

Hace poco, en plena crisis de los refugiados africanos en Europa, me fui de vacaciones y no puede evitar pensar en eso, que mientras yo me asoleaba y tomaba piñas coladas, había personas al otro lado del mundo sufriendo.   ¿Por qué unos tienen y otros no? tal vez es una inquietud que nunca podremos resolver, solo queda ser agradecidos y tener gratitud hacia lo que tenemos y también hacia lo que no tenemos; muchas veces no sabemos lo afortunados que somos al no tener ciertas cosas que tanto deseamos.


How dare you think about your own private suffering when wars are
 raging and children are being bombed? There is always someone whose 
suffering is greater than yours. The reproaches are often framed as though 
there is an economy of suffering, and of compassion, and you should 
measure yourself, price yourself, with the same sense of scarcity and 
finite resources that govern monetary economies, but there is no measure of either.
- Rebbeca Solnit -

miércoles, 21 de octubre de 2015

Volver al futuro

La frase, con su oxímoron, no puede ser más llamativa.  Guardo muy buenos recuerdos de esa película al igual que la de Indiana Jones, Lethal weapon, los three amigos, y otra, que no recuerdo como se llama,  en la que actuó Meg Ryan y que trata sobre unos hombres que miniaturizaban para introducirlos,en unas naves, en los cuerpos de otras personas.

Era la época de las antenas parabólicas, y aunque no sabía hablar inglés, prefería mil veces, cuando llegaba del colegio, ver  el Disney Channel y a Kelly, mi amor platónico de ese entonces, de saved by the bell, HBO o Cinemax, que la televisión educativa que pasaban por las tardes.

De esta me cuerdo muy bien, del programa Cocinemos con Segundo Cabezas, un chef negro y viejito que, si no estoy mal, dirigía a unos niños en la cocina.  Lo único que me llamaba la atención, quizas porque a mí corta edad no le veía sentido alguno, era el ruido que hacían estos al inicio, mientras golpeaban diversos utensilios de cocina, a manera de instrumentos y sin ritmo alguno.

Parece ser que uno  siempre termina volviendo al pasado, o más bien recordando, que  por más perjudicial que se crea, y por mas cuentos budistas de: disfrutar el momento, el presente, etc. resulta menos angustiante que ubicarse  y/o pensar en el futuro, aunque siempre la mente quiera que volvamos a ese lugar.

martes, 20 de octubre de 2015

Bajar los cambios

Hoy, mientras caminaba hoy devuelta a mi casa a eso de las 6:00 p.m, sonó en mi mp3 (aplausos para ese aparato que ya tiene más de 5 años y sigue dando la pelea) la canción Mailman.  Está no fue una de las canciones comerciales del  Superunknown, pero a mí me gusta mucho, así que nunca la adelanto cuando suena; al igual que Like Suicide, Limo Wreck, y Fresh Tendrils.

El punto es que Mailman es una canción que me hace frenar, es decir, me calma y siempre la escucho de manera atenta, como si tuviera un mensaje secreto que quisiera descifrar.  Hoy, Mientras lo hacia, me di cuenta que iba caminando muy rápido y pensé: "Voy a caminar más despacio que todas las personas que se encuentran a mi alrededor", así que frene y cuando arranqué a caminar nuevamente, disminuí la cadencia de mis pasos.

Por andar a toda mierda en la vida, no nos damos cuenta de muchas cosas que, aunque sencillas, seguramente nos evocaran recuerdos, y si hay recuerdos habrá emociones, y estás pueden generarnos alegría o tristeza, pero seguramente nos harán sentir, algo que también nos hace falta para salir del piloto automático en el que andamos inmersos. 

Recuerdo que, el personaje protagónico de la novela "El incidente del perro a la medianoche" sufre del síndrome de Asperger, condición que le permite admirar el mundo  de forma única:

"Y entonces miré la pared opuesta al pequeño pasaje que había a un lado
 de la casa de la señora Shears donde yo estaba sentado, y vi la tapa circular
 de una cacerola metálica muy vieja apoyada contra la pared. Y estaba 
cubierta de óxido. Y parecía la superficie de un planeta porque el óxido 
tenía la forma de países y continentes e islas. Y entonces pensé que
 nunca podría ser astronauta porque ser astronauta significa estar 
a cientos de miles de kilómetros de distancia de casa, y mi casa estaba
 ahora en Londres y eso está a unos 160 kilómetros, que es más de 1.000
veces más cerca de lo que estaría mi casa si estuviera en el espacio, 
y pensar eso me dolió."
- El Incidente del perro a la medianoche -

Entonces mientras disminuía la marcha, traté de captar la mayor cantidad de imágenes: Vi una botella pequeña de postobón en el piso que estaba desocupada. Esto me hizo acordar del accidente que me dejo el amable recordatorio,  que en cierto momento también me dejo con el sentido del gusto muy disminuido.  En ese entonces me la pasaba tomando naranja postobón, que era la única bebida que más o menos me sabía a algo.  

Después de eso, unos pasos adelante vi como un hombre esperaba a su pareja en la entrada de un edificio, miré hacia la entrada y vi como ella sonreía repleta de felicidad y corría a abrazarlo y a darle un beso lleno de amor; no como esos donde alguno de los involucrados quiere comerse la boca de la otra persona.  No hay duda que en esos besos también hay amor, pero creo que en su mayor parte se dan para marcar territorio.

Cerca a mí casa pase por un café donde tenían puesto reggaeton a un alto volumen.  Ya estoy aburrido de esos pseudorockeros  que  despotrican (excelente palabra esta) de ese género y quienes lo escuchan.  A mí no me gusta pero  ¿qué puedo hacer al respecto?, como siempre tengo dos caminos: amargarme o dejarlo ser, y me imagino que estará científicamente comprobado que la segunda nos trae beneficios.

Luego de eso me di cuenta que otra vez había acelerado el paso, tal vez esto ocurrió porque la canción que sonó después de Mailman, fue Go y su tempo me llevó a hacer eso.  Después de eso, mi mente se puso a disparar un pensamiento detrás de otro, y me salí de mi estado contemplativo.

Debemos bajar los cambios para disminuir la velocidad y disfrutar más la vida.


"Moving slow in my lowest gear"

- Walkabout -

lunes, 19 de octubre de 2015

Enfiestarse

Enfiestarse es  diferente a enrumbarse, entendiéndose este último término, como la acción de irse de rumba a algún bar o discoteca, a descerebrarse a punta de alcohol.

Uno debería estar en la capacidad de enfiestarse con cualquier actividad que realice en el día, por más sencilla que parezca, no sé, digamos que al utilizar el horno microondas, por ejemplo.  Siempre que pongo a calentar algo en ese aparato, cuando termina de hacerlo y empieza a pitar, hago movimientos de robot que van al compás del pito del horno.  No sé de donde saque esa maña, que por más ridícula o infantil que parezca a mí me divierte.

Recuerdo que en una empresa en la que trabajé, había un ingeniero, Danilo, de desarrollo, al que llamábamos "Danilo fiesta interna", el nombre no se lo dimos precisamente porque se enfiestara con cualquier cosa, sino porque alguna vez hablo sobre algo que no tenía nada que ver con el tema que estábamos tocando. Desde ahí decidímos que siempre andaba en una fiesta interna, totalmente ajeno a lo que pasaba a su alrededor.

Siempre que pienso en el término "enfiestarse", me acuerdo de él, y de como yo y Victor, otro de desarrolladores, se la montábamos constantemente.

Volviendo al tema, enfiestarnos, es otro de esos tantos artes que nos falta dominar en la vida; sacarle provecho a cualquier situación, por más ínfima, ridícula y/o insignificante que nos parezca.

El tema me vino hoy a la cabeza, porque dí con un grupo que se llama Too Many Zoos. El hombre que toca el Saxofón definitivamente si sabe en que consiste eso de enfiestarse. Todos deberíamos tomar algo de su actitud para lo que sea que hagamos.


"As one had said somewhere else, I don't even dance and this shit gets me up."

viernes, 16 de octubre de 2015

Aprendedores

Hace unos días hablando con unos amigos, llegamos a la conclusión que todos, en esta época repleta de emprendedores, expertos, start-ups, frases motivacionales, Steve Jobs en potencia, etc. deberíamos más bien aceptar que no somos más que aprendedores.

Con el afán de ser innovadores y creativos, lo único que buscamos consciente o inconscientemente es ser diferentes, y lo cochino de esa búsqueda es que al querer serlo, también de cierta forma intentamos dejar claro que somos mejores. Esa búsqueda de identidad desesperada resulta ser otra de las tantas manifestaciones del ego.

 ¿Qué chingados es ser mejor?   ¿Cómo uno tiene el descaro de considerarse mejor que otra persona?.  Uno solo puede ser mejor con respecto a uno mismo, es decir, al compararse con lo que uno fue ayer, algo que siempre podremos trabajar y mejorar.

Así que mejor cambiemos la palabra emprendedor por aprendedor, porque está claro que nadie se las sabe todas.

jueves, 15 de octubre de 2015

Flipearse

Ayer me compre un café y me puse a leer.  En una mesa enfrente mío, una mujer conversaba con dos hombres.  De un momento a otro les dijo "Fue ahí cuando mi mama se flipeó".  Inmediatamente me llamó la atención el uso del verbo flipear en segunda persona, que inmediatamente me hizo pensar en ese grupo de rock setentero colombiano The Flippers.  Flipearse significa: "Fumarse un cigarrillo de Marihuana".  Ahora bien, quizás la mejor traducción del nombre de ese grupo de Rock sea: "Los enmarihuanados".

Los dos hombres, quienes al parecer eran parientes de la mujer, que llevaba una gabardina y pantalón, ambos de color negro, junto con unos converse desgastados y sucios, parecía que la estaban cuestionando por una supuesta relación que tuvo o tiene con un hombre. Me pareció muy extraño que le estuvieran reclamando sobre eso, aun más cuando la expresión corporal de la mujer daba a entender: "Yo hago lo que se me de la regalada gana, ¡perros!", y tenía más de 20 años.

En un punto la mujer dijo, "Yo solo le dije a él que quería darme la oportunidad de conocerlo y ya, pero fue ahí  cuando mi mama se flipeó".  Después de esto la mujer dejó claro que no entendía a su familia. "Se ponen bravos cuando digo y hago lo que pienso, lo mejor es quedarme callada.  Nadie supo que escondí una relación por 4 meses con un tipo que era un hippie. Mí mama nunca sospecho nada."  ¡Menos mal! si hubiera conocido a su yerno hippie, tal vez habría vivido flipeada las 24 horas del día.  Al final la mujer se puso a llorar, y me dieron ganas de abrazarla y decirle que yo la entendía con sus flipeos y demás asuntos.  Sólo me dieron ganas, no soy tan  integrado para actuar de esa manera.

De pronto esa mujer como hija es un dolor de cabeza, y lo mejor que sus parientes pueden hacer es flipearse, para no preocuparse por lo que sea que haga.  

Flipearse, definitivamente una palabra que agregaré a mi vocabulario.