domingo, 15 de marzo de 2026

La frase perfecta

Soy de los primeros en subir al bus y está casi desocupado.

Me siento en una silla del lado derecho, me conecto los audífonos y suena Lazy la versión del Made in Japan. Al poco rato el conductor se sube, enciende el motor y espera unos minutos. Como no suben más pasajeros arranca. A pocas cuadras, en la salida del pueblo, un grupos de personas en la vía le saca la mano al bus.

Una mujer con el pelo húmedo y largo escanea con la mirada apenas se sube. A pesar de que todavía hay muchos asientos libres decide sentarse a mi lado.

You're lazy, you just stay in bed, canta Ian Gillan.

Le doy la razón y cierro los ojos. Al rato siento un rocío que moja mis párpados, los abro y veo que la mujer se acaba de echar uno de esos splash dulzones y apuntó mal.

¿Y si es una nueva modalidad de robo y me quiere drogar? Me pregunto, Así que dejo de respirar por unos segundos aunque estoy casi seguro de que eso no sirve para nada. También estiro un brazo y abro una ventana corrediza. Intento ser consciente de si me siento mareado o algo por el estilo pero no pasa nada.

Al rato la mujer cierra los ojos. Tiene sueño, está lazy, o bien se drogo a ella misma.

En medio de eso se me ocurre que debo narrar esto. Sé que no es nada del otro mundo, pero hay ciertas experiencias que dan ganas de narrarlas, de contar lo que pasó por más intrascendente que parezca.

Mientras imagino cómo sería el escrito, llega a mi cabeza una frase perfecta. Le pongo una coma al final, y la cierro con dos palabras. La repito en mi cabeza varias veces. Siento que es muy buena.

La frase de la que hablo no quedó en este escrito porque la olvidé. Ojalá se me aparezca en otro momento, pero si lo hace quizás ya habrá perdido su fuerza o carezca por completo de contexto.

Los mantendré informados.