viernes, 2 de enero de 2026

Wachumara

Wachumara es la palabra-no-palabra, que se me ocurre para titular este post que, pienso, bien se podría llamar: escrito a dos tiempos.

El primero es este, que tecleo antes de salir a la calle y sin saber sobre qué escribir ni cómo empezar. Es, creo, un momento parecido a la transición del sueño a la vigilia, donde uno está desorientado, sin poder comunicarse con la realidad.

7.27 p.m.

Llego a casa, me preparo un tinto, me sirvo una bola de helado de ron con pasas y me siento en el escritorio a seguir con este wachumara, el segundo tiempo de este escrito.

Horas antes mientras hacía fila para comprarme un café una pareja se ubicó detrás de mí. Comencé a escuchar su conversación. Era en inglés. La mujer hablaba con un acento marcado (thick dirían los gringos) y el hombre con uno latino.

Discutían por algo. Me hice el loco y volteé a mirarlos. El lenguaje corporal de la mujer (brazos cruzados y quijada elevada) indicaba que estaba de mal genio. Me esforcé por entender, pero aparte del acento, la mujer hablaba en tono bajo lo que solo me permitía captar algunas palabras sueltas.

En un momento la mujer subió la voz y  djo: “How could you say to your parents: She wants to go to the mall, instead of saying: we're going to the mall. That leaves room for interpretation.”

El hombre se quedó callado como buscando las palabras precisas, pero la mujer siguió hablando: “I don't know how to communicate with them...."

El hombre debió hacer algún gesto de reproche porque la mujer concluyó con un contundente: “Calm down!”

A la larga pienso que este texto en principio titulado wachumara o escrito a dos tiempos, bien podría haberse titulado 
miscommunication, pues vivir bien se resume a saber comunicarse, bien sea con los demás o la realidad, cuando se habla, apenas despertamos o se comienza a escribir.

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