Debería leer en vez de estar escribiendo estas palabras mediocres o estas mediocres palabras. A veces dudo de todo, de si utilizo la sintaxis correcta, de si las frases que escribo tienen sentido o si las personas que las leen le van a encontrar alguno.
Por eso digo que debería estar leyendo. Pienso en esto por una frase que leí en Que pase lo peor, la última novela de Antonio García Ángel: “Mucho mejor leer cosas buenas que escribir malas”. Me parece que la frase quedaría mejor así: “Mucho mejor leer cosas buenas que escribir textos chimbos”.
De hecho si pienso ponerme a leer, pero quería escribir el segundo post de este año, algo, lo que fuera, sin importar lo malo o no. Esperaba contar cómo hace unos días, en un cita donde el oftalmólogo, saque un librito para soportar la espera y una persona a mi lado se puso a leer una noticia en voz alta. Odio las noticias, los noticieros, enterarme de que el mundo cada día va más en picada. Al poco tiempo, cuando decidí retomar la lectura, me llamaron a consulta.
De pronto no era tan importante, porque lo pude resumir en unas cuantas palabras. A veces eso pasa con lo que uno quiere contar: En ocasiones los temas se dilatan y se extienden fácil; en otras, uno escasamente alcanza a arrancarle unas cuantas palabras.
Mejor me voy a leer.